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Advertencia sobre el verdadero costo de la IA.

por en TecnologíaTiempo de lectura: 3 min
Advertencia sobre el verdadero costo de la IA.

En la era digital, es innegable que la inteligencia artificial ha emergido como una poderosa herramienta, pero su aprecio por recursos como la energía y el agua es inigualable. Recientemente, dos gigantes tecnológicos han revelado cifras alarmantes que ponen de manifiesto el impacto medioambiental de esta tecnología.

Ambas empresas han establecido compromisos para alcanzar la neutralidad de carbono en los próximos años, aunque el camino hacia estos objetivos se ha vuelto considerablemente más complicado. En el último año, las emisiones totales de carbono de Google aumentaron un 25%, mientras que Amazon vio un incremento del 16%. Este crecimiento no se puede ignorar, especialmente considerando sus promesas de sostenibilidad.

Un análisis profundo de los informes revela que estos aumentos de emisiones están estrechamente ligados a la creciente adopción de la inteligencia artificial. Si bien ambas empresas evitan señalar a la IA como el culpable directo, los indicios son evidentes. La intensidad de carbono, un indicador que mide la contaminación generada en relación con los ingresos, se ha visto afectada por este auge en la demanda de tecnología.

Tradicionalmente, estas compañías han mantenido un control relativo sobre las emisiones derivadas de la energía, gracias a años de inversiones en energía renovable. Sin embargo, el panorama está cambiando debido a la necesidad de poder para ejecutar sofisticados sistemas de IA. De hecho, ambas empresas están comenzando a invertir en plantas de energía a gas natural, lo que refleja una dependencia creciente de combustibles fósiles para satisfacer las demandas energéticas de la IA.

La mayoría de las emisiones de carbono de Amazon y Google provienen de lo que se conoce como emisiones Scope 3, que incluyen aspectos que no están bajo control directo, como productos adquiridos y su uso. En el caso de Google, las emisiones Scope 3 han aumentado a un ritmo alarmante, duplicándose en comparación con su punto de referencia de 2019.

El informe de Amazon también señala un aumento en las emisiones Scope 3, destacando el crecimiento en sus centros de datos y otros activos. En 2025, la compañía amplió su capacidad de centros de datos más que ninguna otra empresa.

Este aumento en la inversión y la expansión de la infraestructura está complicando los esfuerzos de descarbonización. A medida que las demandas por todos estos nuevos centros de datos aumentan, también lo hacen los desafíos para cumplir con los objetivos de sostenibilidad. Decenas de años de logística que habían permitido la compensación de emisiones a través de la energía renovable están en peligro debido a esta nueva dependencia de fuentes fósiles.

Las emisiones más difíciles de abordar están relacionadas con la construcción y equipamiento de los centros de datos. La producción de acero y cemento, que son intensivas en carbono, no están al ritmo necesario para satisfacer las exigencias de las empresas tecnológicas. Además, los semiconductores, esenciales para el auge de la IA, requieren procesos de fabricación que consumen grandes volúmenes de energía, a menudo provenientes de redes eléctricas dependientes de combustibles fósiles.

Aunque estos desafíos no son insuperables, los grandes jugadores de la industria tecnológica tendrán que redoblar esfuerzos en sus compras de energía renovable y explorar nuevas tecnologías de fabricación para cumplir con sus compromisos de neutralidad de carbono. A medida que la IA continúa avanzando, las promesas de sostenibilidad se ven amenazadas, pero la posibilidad de volver a un camino más viable aún está presente.

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Datos basados en información reportada originalmente por techcrunch.com.

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