El reciente encuentro entre el Hertha BSC y el Preussen Münster en la Bundesliga 2 ha dejado a la afición asombrada por un incidente que, sin duda, marcará un precedente en el fútbol alemán. El partido, que culminó con un 1-2 a favor del Hertha, será recordado no solo por la victoria, sino por el llamativo sabotaje al sistema VAR por parte de aficionados locales.
Durante el primer tiempo, específicamente en el minuto 44, el centrocampista del Hertha, Michael Cuisance, cayó en el área tras una falta de Niko Koulis. Aunque el árbitro, Felix Bickel, inicialmente dejó continuar el juego, la árbitra asistente de vídeo, Katrin Rafalski, lo convocó para revisar la jugada en el monitor lateral. Sin embargo, algo inesperado ocurrió: el monitor estaba completamente oscuro, lo que impidió al colegiado revisar la jugada como era previsto.
Ante esta situación, Bickel se vio obligado a tomar una decisión sin la ayuda visual del VAR, confiando en la comunicación verbal proporcionada por Rafalski. Finalmente, señaló un penalti, apoyándose en el análisis de su asistente. Bickel justificó su decisión al explicar que Rafalski había determinado que Koulis había contactado con Cuisance, lo que merecía sanción.
Lo que inicialmente parecía ser un simple problema técnico pronto se reveló como una acción premeditada de una parte de los aficionados del Münster. Con un mensaje claro y provocador, los ultras desplegaron una pancarta que leía: “¡Desconecten el VAR!”. Posteriormente, la DFB Schiri GmbH confirmó que un espectador efectivamente había desconectado el monitor de VAR, añadiendo un aire de caos al encuentro.
El entrenador del Hertha, Stefan Leitl, expresó su frustración ante la situación, subrayando que tal sabotaje es completamente inaceptable en el fútbol profesional. “Imaginen si se tuvieran que tomar más decisiones y ni siquiera hubiera señal de televisión”, advirtió, resaltando la importancia de la tecnología en la toma de decisiones durante el juego.
Sin embargo, no todos compartieron esta perspectiva crítica. Jorrit Hendrix, capitán del Preussen Münster, defendió a los ultras, sugiriendo que su interés radicaba únicamente en apoyar al equipo. “Hacen todo lo posible por apoyarnos… Si pueden hacer algo para conseguirlo, lo entiendo perfectamente”, comentó. A pesar de su declaración, la institución del Preussen Münster se distanció del acto de sabotaje, asegurando que se tomarían medidas para identificar a los culpables y evitar futuros incidentes.
En una reflexión sobre situaciones similares, se recuerda el caso del árbitro español Carlos del Cerro Grande, quien también tuvo que pitar sin la asistencia del VAR durante un partido de la Champions League en 2019. En ese momento, su decisión fue posteriormente elogiada por la UEFA, destacando la importancia de la cooperación entre árbitros en circunstancias difíciles.
Este episodio subraya la complejidad y los desafíos del uso del VAR en el fútbol moderno. Con la tecnología cada vez más integrada en el deporte, es crucial garantizar que su implementación sea segura y confiable, evitando así que la pasión de los aficionados cruce la línea entre el apoyo y la interrupción. Mientras tanto, el Hertha BSC y el Preussen Münster deberán confrontar las repercusiones de este evento, que seguramente resonará en el ámbito del deporte durante mucho tiempo.
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