El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, y representantes de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate (Apeam) han dado un paso significativo hacia la sostenibilidad en la producción de aguacate. En una reunión celebrada el 15 de agosto de 2026, se estableció una ruta de trabajo que aborda aspectos ambientales, fitosanitarios y de seguridad, buscando reforzar la trazabilidad del aguacate y garantizar que su producción cumpla con la normatividad, además de estar libre de deforestación.
Ambas partes coincidieron en la importancia de coordinar esfuerzos entre los gobiernos federal y estatal, así como con el sector aguacatero. Un acuerdo destacado fue la creación de mesas de trabajo que revisarán las estrategias de certificación y vigilancia permanente, enfocándose en evadir actividades ilícitas que afectan al sector.
La seguridad es un tema crítico, especialmente considerando el impacto de la extorsión en la producción. Ramírez Bedolla destacó que el despliegue de las Fuerzas Armadas en la zona aguacatera ha sido fundamental para combatir este problema. La colaboración con la Guardia Civil y la Guardia Nacional ha permitido fortalecer la seguridad en regiones productoras clave, como Uruapan, que se posiciona como uno de los principales núcleos de producción de aguacate en el estado.
Además de la seguridad, uno de los ejes prioritarios acordados es asegurar que el aguacate provenga de huertas establecidas sin deforestación. Los representantes de Apeam señalaron la necesidad de garantizar una producción responsable ambientalmente, incluyendo la obligación de reparar suelo afectado por cultivos cuando esto sea necesario. Este enfoque busca no solo la sostenibilidad, sino también brindar certeza sobre el origen del aguacate que se produce y comercializa.
Como parte de esta gestión, se prevé que en futuras reuniones participen la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Medio Ambiente de Michoacán, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la propia Apeam. Este esfuerzo conjunto es crucial para fomentar prácticas agrícolas que preserven tanto el entorno ecológico como la viabilidad económica del sector.
Con esta estrategia, Michoacán no solo busca consolidarse como líder en la producción de aguacate a nivel mundial, sino que también pretende establecer un modelo de sostenibilidad que se pueda replicar en otras regiones agrícolas. Un compromiso que, de cumplirse, podría ayudar a transformar la industria del aguacate y beneficiar a todos los involucrados, desde los productores hasta los consumidores.
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