En el contexto actual, reflexionar y ajustar estrategias se convierte en un indicador de madurez tanto en la industria como en el sector público. En este sentido, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) relacionado con las bebidas alcohólicas se encuentra en el centro de una necesaria modernización que busca optimizar la recaudación fiscal, alcanzar mayor equidad y promover la salud pública.
La Comisión para la Industria de Vinos y Licores (CIVyL) se ha unido a la industria para abogar por una reforma en el sistema tributario que rige las bebidas alcohólicas en México. El objetivo es adaptarlo a esquemas más efectivos utilizados en América del Norte y Europa occidental, que han demostrado beneficios en la gestión de la recaudación, la reducción de evasiones y un menor consumo nocivo de alcohol.
La propuesta en cuestión no busca disminuir la carga fiscal, sino establecer un cobro del IEPS que dependa del contenido de alcohol de cada bebida, en lugar de basarse en el precio del producto, como ocurre actualmente. Esta es una distinción que lleva a reconocer que el alcohol, independientemente de cómo se presente, debe ser tratado uniformemente en términos fiscales.
Implementar este cambio fortalecería la fiscalización, concentrando el pago del impuesto en los primeros eslabones de la cadena de producción: los fabricantes, importadores y envasadores. Esta estrategia no solo simplifica la supervisión, sino que también reduce las oportunidades para la evasión fiscal, facilitando la labor del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Reducir los puntos de cobro del IEPS también desincentivaría el mercado ilegal y la competencia desleal para aquellas empresas que cumplen con sus obligaciones fiscales. El resultado esperado es claro: no solo se preserva la recaudación, sino que se incrementa, generando mayores ingresos para el Estado y minimizando riesgos para la salud pública asociados al consumo de productos no regulados.
Este impulso para modernizar el IEPS no se encuentra aislado, sino que forma parte de un diálogo más amplio sobre cómo construir un sistema fiscal eficiente que responda a los retos contemporáneos. Algunos estudios recientes indican que un enfoque específico basándose en el contenido de alcohol podría aumentar la recaudación fiscal hasta un 70%, al mismo tiempo que se disminuiría el consumo problemático de bebidas alcohólicas.
La propuesta de ajustar el IEPS se alinea con la estrategia del gobierno para mejorar la eficiencia recaudatoria sin crear nuevos impuestos ni aumentar las tasas impositivas. En vez de incentivar el fortalecimiento del mercado negro, modernizar el sistema fiscal representa una solución equilibrada y responsable.
Después de más de cuatro décadas de un sistema de IEPS que requiere mejoras, hoy se presenta la oportunidad de desincentivar el consumo de bebidas con alto contenido alcohólico, a la vez que se incrementa la recaudación fiscal. Este ajuste no solo beneficiaría a las arcas públicas, sino que también podría imprimir cambios positivos en la salud pública, generando así una situación de beneficio colectivo. Es, sin duda, el momento indicado para avanzar en este camino de colaboración y mejora.
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