El músico Alejandro Loredo ha dado un paso significativo en el panorama musical contemporáneo con la presentación de su innovador proyecto, La jarana de arco. Este esfuerzo, que ha ocupado 12 años de su vida, se materializó recientemente en un cautivador concierto en Jazza-tlán Capital. Loredo, acompañado de destacados músicos como la soprano Raquel Palacios y el bajista Vico Díaz, exploró un repertorio que abarca sones tradicionales y experimentos con sonoridades de la música barroca.
En la velada, que se extendió por dos horas, el público disfrutó de piezas emblemáticas del son jarocho, como El cascabel y El pájaro cú. Además, se hicieron arreglos inspirados en obras clásicas de compositores como Bach, aportando así una fusión única de estilos que destacan la diversidad musical del género.
Desde sus inicios, La jarana de arco busca no solo revitalizar el sonido de un instrumentos característico del son jarocho, sino también recuperar una tradición que había caído en el olvido. Loredo señala que estos instrumentos de cuerda frotada han perdido protagonismo a lo largo de los años, con solo vestigios en la zona de los Tuxtlas. Hace apenas 18 meses, logró consolidar su propuesta instrumentista, desarrollando tres diferentes tipos de jaranas: bajo tenor, contralto y soprano, lo que le permite crear arreglos contemporáneos que se integran con la rica herencia musical del son.
A lo largo de la última década, la música campesina ha superado barreras, ganando un lugar significativo en el panorama cultural. Sin embargo, Loredo ha identificado un desafío persistente: la calidad de los instrumentos construidos en el pasado, a menudo deficientes en afinación y diseño. Esto ha impulsado su decisión de no solo tocar, sino también de construir instrumentos que respondan a las exigencias contemporáneas de otros géneros musicales.
Uno de los pilares fundamentales de La jarana de arco es la creación de comunidad. Loredo ha invitado a músicos tradicionales y contemporáneos para colaborar, impulsando así la integración de diferentes estilos y técnicas musicales. Su enfoque está en ofrecer un instrumento que no solo pertenezca a una sola tradición, sino que sirva como un puente entre diversas corrientes musicales.
Este proyecto se apoya en la rica historia de la jarana, un instrumento que desciende de la vihuela ibérica y que ha evolucionado a lo largo de los siglos. Loredo, al investigar, descubrió que ha habido formas de jaranas de arco en la historia del son jarocho, lo que lo llevó a preguntarse por qué no se habían explorado más. Su compromiso por la recuperación y la innovación está cambiando la visión sobre la música tradicional, aportando un nuevo aire con su interpretación.
Así, La jarana de arco avanza no solo como un proyecto musical, sino también como un esfuerzo por conectar el pasado con el presente, buscando que el legado sonoro del son jarocho perdure y evolucione para las futuras generaciones.
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