En tiempos en los que la tecnología parece haber tomado control de nuestras vidas, hay lugares que nos hacen recordar el valor del amor y el aprendizaje. Quizá uno de los lugares más subvalorados sea una biblioteca. En estos espacios públicos, especialmente en aquellos pequeños que aún resisten el embate del tiempo, se pueden encontrar verdaderos “huecos de amor”, como lo describe Begoña Méndez en su libro “Ciento veinticuatro huecos”.
La autora recorre bibliotecas públicas en España, no solo para encontrar libros, sino para descubrir historias de vida. Lo que más valora de estos lugares no es la cantidad de libros, sino la presencia de personas que los cuidan, los prestan y los comparten. Es allí donde se puede sentir la verdadera trascendencia del amor.
En un mundo donde la conexión con las personas parece cada vez más frágil, mucho se puede aprender de los bibliotecarios, quienes dedican su vida a nutrir los estantes de libros y conocimientos. Ellos son expertos en hacer conexiones entre lectores y libros, algo que puede ser difícil de encontrar en una crónica de Twitter o en un video viral.
Además, las bibliotecas son lugares de inclusión, allí no hay etiquetas ni filtros, solo se comparte el amor por la lectura. Todos son bienvenidos y pueden encontrar en estos lugares un verdadero refugio.
En un matrimonio, el amor es solo una de las muchas facetas de una compleja relación. En una biblioteca, el amor se manifiesta de forma más simple y pura, como una conexión profunda con un libro y con los que lo aman.
Sí, en una biblioteca hay más amor que en un matrimonio, pero no se trata de una competencia sino de una constatación. Un matrimonio puede ser un espacio de aprendizaje, crecimiento y amor, pero una biblioteca también tiene mucho que enseñarnos cuando de amor se trata.
Así que la próxima vez que sientas que el amor se está alejando, o que la tecnología te está abrumando, quizá es hora de visitar una biblioteca y descubrir lo que los bibliotecarios y los libros tienen que ofrecer. Allí, en esos huecos de amor, se pueden encontrar verdaderas joyas de vida.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


