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Amor y conflicto, un rey mediador

por en CulturaTiempo de lectura: 3 min
Amor y conflicto, un rey mediador.

La historia de Nell Gwyn, una actriz y vendedora de naranjas en los teatros de Londres, es un relato fascinante que revela el poder que las mujeres podían ejercer en la corte inglesa del siglo XVII. Su vida, marcada por su relación con Carlos II de Inglaterra y Escocia, ofrece una mirada intrigante a una era en la que el papel de las mujeres en la política era relegado, pero no inexistente.

Nell Gwyn, quien nació en 1650 y falleció en 1687, fue presentada al rey en un momento crucial de la política inglesa. En febrero de 1671, se mudó a una mansión en Pall Mall, concedida por Carlos II, y esta residencia se convirtió en un centro de negociación diplomática y política. La historiadora Sophie Shorland destaca cómo Gwyn, en ese entorno, logró ejercer un papel clave en la gestión de asuntos gubernamentales, algo reservado casi exclusivamente a la reina.

Carlos II asignó a Gwyn una pensión inicial de 4,000 libras anuales, cifra que luego se incrementó a 5,000, lo que refleja su importancia en la corte más allá de ser simplemente la amante del rey. En 1668, Gwyn comenzó a acompañar al monarca a eventos sociales y, en mayo de 1670, su primer hijo nació, consolidando aún más su posición en la vida del rey.

Sin embargo, su influencia se extendía más allá de la relación personal con Carlos II. La llegada de Louise de Kérouaille, enviada desde Francia por Luis XIV, creó una competencia política significativa entre las dos mujeres. Gwyn, quien representaba el protestantismo inglés, fue presentada como una heroína popular en un contexto donde la desconfianza hacia el catolicismo era alta. Su respuesta a la confusión en Oxford, cuando fue confundida con Kérouaille, ilustra su conexión con el sentimiento popular: “Sed corteses, por favor: soy la p... protestante”.

Gwyn no solo jugó un papel en la corte, sino también en el proceso de patronazgo. En 1680, su actuación como intermediaria le permitió extender su influencia en diversos asuntos administrativos del reino. Su vínculo con James Scott, el primer duque de Monmouth, un candidato protestante al trono, la posicionó en medio de la crisis de exclusión que dividió a Inglaterra entre 1679 y 1681.

A pesar de su creciente poder político, Gwyn nunca recibió un título nobiliario, lo que preservó su imagen como una figura ajena a las intrigas de la corte. Al morir Carlos II en febrero de 1685, dejó a Gwyn en una situación financiera precaria. Sin embargo, su legado no fue olvidado: el nuevo rey, Jaime II, saldó sus deudas y le otorgó una pensión de 1,500 libras, cumpliendo con el deseo de su hermano de cuidar de ella.

Nell Gwyn falleció el 14 de noviembre de 1687, a la edad de 37 años, y fue enterrada en la iglesia de St. Martin-in-the-Fields en Londres. Su hogar en Pall Mall se convirtió en un símbolo del poder informal que las mujeres podían ejercer en la corte del siglo XVII, un recordatorio de que, aunque las vías institucionales eran escasas, su influencia era notable y persuasiva. Esta historia se reafirma en un contexto donde las narrativas históricas continúan evolucionando, reafirmando el papel fundamental de figuras como Gwyn en la política y la cultura de su tiempo.

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Datos basados en información reportada originalmente por infobae.com.

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