Más de 23 millones de alumnos de educación básica en el país regresan al aula este lunes 1 de septiembre, iniciando así el ciclo escolar 2025-2026. Para muchos de estos estudiantes, la vuelta a las clases genera entusiasmo; sin embargo, hay quienes experimentan estrés, miedo e incluso ansiedad ante el regreso a la rutina.
El periodo vacacional ofrece un momento de descanso y diversión, lo que hace que la adaptación a un nuevo ciclo escolar con distintos requerimientos y horarios sea un verdadero reto. Este cambio drástico en hábitos como la alimentación y el sueño, si no se maneja adecuadamente, puede tener repercusiones severas en el bienestar emocional de los menores.
### Impacto emocional
El regreso a la escuela conlleva una serie de emociones complejas. El miedo es uno de los sentimientos más comunes, especialmente cuando se produce el tránsito de primaria a secundaria, un cambio que puede parecer abrumador. Este miedo se intensifica si el estudiante no cuenta con la guía de familiares mayores que puedan orientarlo sobre lo que implica esta nueva fase.
Nostalgia y tristeza pueden surgir al recordar la relajación del periodo de vacaciones, aunque algunos menores también experimentan alivio, aliviándose de ciertas responsabilidades en casa, como tareas de hogar o el cuidado de un negocio familiar.
### Señales de alerta
Es esencial estar atentos a las señales de que un menor está teniendo dificultades para adaptarse. Si el estudiante no comparte sus experiencias de regreso, respondiendo con monosílabos a preguntas como “¿cómo te fue?”, esto puede indicar problemas como el bullying. La conducta disruptiva, que puede llevar a constantes intervenciones por parte de los maestros, también es un indicador de que algo no marcha bien.
Los comentarios sobre la falta de actividades o la existencia de tiempo libre excesivo son otras señales a tener en cuenta, ya que reflejan la falta de implicación del estudiante en su educación, aun cuando no tenga tareas asignadas como tal.
### Estrategias de apoyo
El manejo del tiempo es crucial durante este periodo de transición. Los menores, especialmente aquellos que son más mayores y pasan tiempo solos en casa, necesitan una rutina que les ayude a organizarse mejor. Involucrar a los hijos en actividades extracurriculares, como deportes, no solo les proporciona una nueva red social, sino que también permite canalizar emociones de manera saludable.
La apuesta por un entorno familiar activo y presente puede dotar a los estudiantes de mayor confianza y disminuir su ansiedad. Los adultos deben ser una fuente de apoyo constante durante este tiempo de adaptación.
En las aulas, los docentes también juegan un papel fundamental. La implementación de actividades de integración en las primeras semanas ayuda a que los estudiantes se conozcan y se sientan cómodos en su nuevo ambiente.
### Recomendaciones para una entrada exitosa
Para facilitar la transición al nuevo ciclo escolar, se sugiere regular el horario de sueño con antelación y asignar pequeñas responsabilidades en el hogar. Esto les brinda una oportunidad de volver a la estructura y rutina de la vida escolar, lo que es esencial para que se sientan más preparados y seguros.
El periodo vacacional, si bien es un tiempo de descanso, no debe considerarse como un “tiempo muerto”. Con un enfoque proactivo y apoyos adecuados, los estudiantes pueden enfrentarse al inicio del ciclo escolar con mayor tranquilidad y confianza.
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