El próximo Mundial de Fútbol FIFA 2026 promete ser un evento vibrante y lleno de emoción, pero también podría intensificar un desafío social y ambiental en México: el desperdicio de alimentos. Se estima que la competitividad deportiva podría provocar un aumento del 40% al 50% en la cantidad de comida que se desperdiciará durante el mes del torneo, especialmente en las tres ciudades sede: Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
Esta alarmante proyección, proporcionada por Cheaf México, una startup dedicada al rescate de alimentos, se debe a que se anticipa la llegada de aproximadamente 5.5 millones de turistas durante este periodo. Braulio Valenzuela, country manager de Cheaf, indicó que, a diferencia de los Juegos Olímpicos de París 2024, donde se implementaron estrategias efectivas para minimizar la merma, en México aún no se ha delineado una política integral para enfrentar esta problemática.
Valenzuela argumenta que la producción alimentaria será impulsada por expectativas de ventas optimistas, lo que podría resultar en una sobreproducción significativa. “Es muy difícil proyectar cuánta comida vas a producir”, explicó, añadiendo que la limitada vida útil de los alimentos puede generar excedentes sin destino claro.
Además del impacto en empresas, el coach del desperdicio durante el Mundial también se sentirá en los hogares, ya que muchas reuniones y celebraciones impulsarán a las familias a comprar y preparar más alimento del que realmente consumirán, en un comportamiento conocido como “por si acaso”. Este concepto ha sido identificado por Cheaf como una de las principales causas del desperdicio durante fechas festivas.
Una encuesta realizada en las tres ciudades sede revela que el 20% de los encuestados en Monterrey prevé que se generará un considerable excedente de alimentos tras los partidos, mientras que en Ciudad de México y Guadalajara, la cifra es del 13% y del 12%, respectivamente. Las costumbres asociadas a la carne asada y sus acompañamientos son especialmente relevantes en Monterrey, donde el riesgo de sobrantes es mayor.
A nivel nacional, el desperdicio de alimentos en México ya es alarmante, con entre 37% y 40% de la producción total, es decir, más de 30 millones de toneladas y un impacto económico superior a 490,000 millones de pesos al año. Este volumen representa alrededor de 2.5 millones de toneladas mensuales, suficiente para alimentar a millones de personas. “Cuando hablamos de 30 millones de toneladas anuales, estamos hablando de un tercio de la comida producida que no se consume. Si aumentamos la producción, el desperdicio también podría crecer,” advirtió Valenzuela.
El efecto ambiental del desperdicio es igualmente preocupante, ya que la descomposición de alimentos libera gases de efecto invernadero. Cheaf estima que las 30 millones de toneladas anuales implican emisiones de 75,000 toneladas, además de un gasto colosal en agua a lo largo de toda la cadena de producción.
La startup Cheaf, que ha desarrollado un modelo para salvar excedentes alimentarios mediante la venta de “paquetes sorpresa” a un tercio de su precio original, ha logrado rescatar más de 10,000 toneladas de comida en sus cinco años de operación. No obstante, el desafío estructural persiste. Aunque se aprobó la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible en 2024, aún no ha sido reglamentada, lo que plantea dudas sobre su efectividad real. “No dejemos que eso se convierta en letra muerta”, enfatizó Valenzuela.
Con un panorama complejo de cara al Mundial, la creación de estrategias integrales para reducir el desperdicio de alimentos se vuelve más urgente que nunca. No solo se trata de evitar pérdidas económicas, sino de un imperativo ético y ambiental que puede tener un impacto trascendental en la sociedad mexicana.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


