En agosto, la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) entre México y Estados Unidos está lista para anunciar lo que se prevé será una drástica reducción del suministro de agua a México para 2027. Este recorte podría superar los niveles de disminución registrados en los últimos seis años, lo que plantea serias preocupaciones sobre el abastecimiento de agua potable en Baja California.
El investigador de El Colegio de la Frontera Norte, Alfonso Andrés Cortez Lara, ha alertado que el volumen de agua reducido podría ser de alrededor de 355 millones de metros cúbicos. Para poner esto en perspectiva, esta cantidad equivale al doble del volumen que Tijuana y Rosarito requieren para su consumo anual. Este cambio marcaría la séptima reducción anual consecutiva, resultado de la severa sequía que afecta a la cuenca del río Colorado desde 1999.
Al observar los recortes anteriores, el 2026 ya ha registrado una reducción de 182 millones de metros cúbicos, lo que representa una disminución del 10% respecto a lo que se había asignado inicialmente para el año. En los años precedentes, las cifras han sido igualmente preocupantes: 346 millones de metros cúbicos en 2025 –una caída del 19%–, y 263 millones en 2024, equivalentes a un 14% de reducción. Si sumamos los recortes desde 2021 hasta 2026, la cifra total alcanza un alarmante 1,069 millones de metros cúbicos.
Un análisis revela que la disminución de 346 millones de metros cúbicos en 2025 es suficiente para regar 34,000 hectáreas, lo que representa un 19% de las tierras agrícolas en la zona, o 3.5 veces el volumen requerido para el consumo anual de Mexicali. Hasta junio de este año, los embalses del sistema del río Colorado se encontraban en niveles críticos. El lago Powell, que se sitúa en la frontera entre Utah y Arizona, está a solo un 25% de su capacidad. Asimismo, la presa Hoover, que se encuentra aguas abajo y es crucial para determinar la asignación de agua hacia México, estaba a un 34% de su capacidad.
La situación es apremiante y, de acuerdo con el académico, se prevé que será necesario implementar reducciones de emergencia, como lo estipula el acta 323 de la CILA. Esta acta indica que cuando el nivel de la presa Hoover se estime por debajo de 1,045 pies sobre el nivel medio del mar para el 1 de enero del año siguiente, en este caso 2027, México y Estados Unidos deben acordar medidas adicionales. Actualmente, se anticipa que el nivel del agua podría caer a 1,034 pies.
Es crucial que de aquí a finales de 2026 se logre un acuerdo entre ambas naciones para evitar que el nivel de la presa Hoover se aproxime a 950 pies, un umbral que podría comprometer seriamente la generación de energía en la región.
Con un enfoque en las decisiones que se tomarán en los próximos meses, la comunidad regional se ve confrontada por desafíos que no solo impactan la disponibilidad de agua, sino que también plantean cuestiones sobre la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible en un escenario cada vez más adverso.
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