El 1 de marzo de 2026, un audaz acto de arte guerrillero emergió en Farragut Square, un parque público cercano a la Casa Blanca en Washington, D.C. Esta intervención artística, denominada “Jeffrey Epstein Walk of Shame”, consiste en una serie de adhesivos que imitan las famosas estrellas del Paseo de la Fama de Hollywood. Cada estrella cuenta con la imagen de Epstein y los nombres de figuras influyentes, desde políticos hasta magnates, mencionados en un reciente lote de 3 millones de archivos vinculados al condenado por delitos sexuales.
Entre los aproximadamente 20 nombres destacados se encuentran el ex presidente Bill Clinton, el cofundador de Microsoft Bill Gates y el juez de la Corte Suprema Clarence Thomas. No obstante, los nombres de artesanos como Les Wexner y Leon Black también aparecen, resaltando la intersección del arte y la controversia. Cada estrella incluye un código QR que dirige a los usuarios a la información sobre sus conexiones con Epstein o a la biblioteca del Departamento de Justicia relacionada con el caso.
La instalación se sitúa estratégicamente alrededor de una estatua de David Glasgow Farragut, un comandante naval de la Unión, y fue realizada por un colectivo artístico que se hace llamar Secret Handshake, aunque hasta la fecha nadie ha reivindicado la autoría. Durante una visita de un reportero a la obra, se observó que la estrella de Elon Musk había sido parcialmente arrancada poco tiempo después de su colocación, aunque el código QR permanecía intacto, evidenciando el interés, y quizás el descontento, que el arte ha suscitado entre los transeúntes.
Este no es el primer acto de arte de protesta relacionado con Epstein en la capital de la nación. Anteriormente, una tarjeta de cumpleaños de Epstein apareció en el National Mall, llevando la firma de Donald Trump y una ilustración provocativa. Además, una escultura que representaba a Epstein y Trump tomados de la mano ha sido retirada y reinstalada en varias ocasiones, reflejando el continuo descontento que su figura ha generado en la sociedad.
A medida que las discusiones sobre Epstein y sus conexiones sigan llenando los titulares, la respuesta del público ante este tipo de intervenciones artísticas se vuelve crucial. Por lo tanto, el “Jeffrey Epstein Walk of Shame” no solo busca provocar una reflexión sobre las figuras involucradas, sino también invitar al diálogo sobre la complicidad y el poder en el mundo del arte y más allá.
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