Las leyes destinadas a garantizar la igualdad de oportunidades económicas para las mujeres muestran un cumplimiento deficiente a nivel mundial, según un reciente análisis del Banco Mundial. A pesar de que las legislaciones han sido implementadas en varios países, las mujeres solo disfrutan de dos tercios de los derechos legales que tienen los hombres, y ninguna economía ha alcanzado la paridad legal total.
El informe titulado “La mujer, la empresa y el derecho 2026” destaca que fomentar la participación económica femenina podría incrementar la producción global entre un 15% y un 20%. Sin embargo, los avances en la aplicación de políticas y el cumplimiento de normas son desiguales, lo que limita el potencial de crecimiento.
El estudio, que se basa en encuestas realizadas en 190 países, revela que menos del 5% de las mujeres a nivel mundial viven en economías que ofrecen condiciones cercanas a la igualdad jurídica plena. Hasta ahora, ninguna economía ha garantizado todos los derechos legales necesarios para una participación económica efectiva.
Los expertos subrayan que dejar a las mujeres fuera de la economía no solo es injusto, sino también ilógico, especialmente en un contexto de crecimiento global lento y aumento de la población. El informe proporciona una puntuación de 67 sobre 100 en un índice que mide las leyes que apoyan la igualdad económica de las mujeres. Sin embargo, cuando se evalúa el cumplimiento de esas leyes, la puntuación baja a 53, y la idoneidad de los sistemas necesarios para ejecutar esos derechos es aún más preocupante, con un promedio de solo 47 puntos.
Particularmente en regiones como Oriente Medio, el Norte de África, Asia Meridional y África Subsahariana, las barreras legales que limitan la participación de las mujeres en la economía son significativas. La creciente población joven en estas áreas se ve altamente afectada, y los expertos advierten que sin reformas urgentes, millones de mujeres jóvenes podrían quedar excluidas del mercado laboral, justo en un momento en que sus economías más necesitan sus aportaciones.
La seguridad también juega un papel crucial en este contexto. Las mujeres a menudo se enfrentan a restricciones para trabajar, viajar y participar en la vida pública debido a la falta de protecciones efectivas contra la violencia. Crear un entorno seguro es esencial para su plena participación económica. Adicionalmente, aunque la capacidad legal para iniciar un negocio es casi universal, solo la mitad de las economías garantizan igualdad de acceso al financiamiento. Sin este apoyo, las empresas lideradas por mujeres enfrentan dificultades para crecer y contribuir al desarrollo económico.
Las conclusiones del informe son claras: es imperativo que se realicen cambios significativos para asegurar que las mujeres puedan desempeñar un papel activo en la economía global. Su inclusión no solo representa un avance en términos de igualdad de género, sino que también puede ser fundamental para impulsar el crecimiento económico en tiempos de desafíos mundiales.
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