El mundo del arte en Sudáfrica ha sido sacudido por acusaciones serias dirigidas contra la galería SMAC en Ciudad del Cabo, surgidas de la descontenta artista Kate Gottgens. La creadora, conocida por su singular estilo que explora lo humano a través del arte, ha denunciado la falta de pago por obras vendidas y la retención de sus piezas en la galería, un conflicto que mantiene en la atención pública desde hace años.
En una publicación de Instagram del 2 de julio, Gottgens compartió una imagen de su pintura Audible Doom (2011), donde una figura femenina con una bolsa en la cabeza se encuentra en un borde, rodeada de sombras. A través de esta imagen, solicitó ayuda, preguntando: “¿Alguien ha visto esta pintura?”. Según su relato, la obra fue exhibida en la feria Miart en 2022, pero SMAC no la vendió ni la devolvió a pesar de sus insistentes solicitudes.
Desde su separación de la galería hace ocho meses, Gottgens afirmó que se han repetido las promesas de pago o devolución sin cumplimiento. En total, más de tres obras siguen sin ser devueltas, alegando la galería que están “en camino”. La artista, frustrada por la falta de transparencia en sus comunicaciones, optó por hacer pública su queja en las redes sociales. “Después de meses de correos y WhatsApps, no obtenía respuestas honestas”, comentó en una conversación telefónica.
El caso de Gottgens no es aislado. Muchos artistas han experimentado dificultades similares tras dejar la representación de SMAC, una galería que, pese a su reputación, ha visto cómo varios de sus artistas se han sentido atrapados en un ciclo de frustración y tácticas evasivas. La galerista, Baylon Sandri, quien comenzó su andadura en 2007, se enfrenta a alegaciones que habrían influido en el número decreciente de artistas en su roster, que pasó de 28 a 14 en los últimos años.
Otros artistas, como Jody Paulsen y Gabrielle Kruger, también comparten historias de complicaciones con la galería, desde la falta de pago por obras vendidas hasta la dificultad para recuperar sus piezas tras finalizar la relación laboral. Paulsen, tras un prolongado tira y afloja, logró recuperar sus obras, pero solo después de una intensa negociación y denunciando sus problemas públicamente.
La situación se ha tornado aún más política por los comentarios de la galería, quienes han afirmado que las reclamaciones de Gottgens y otros están basadas en “narrativas falsas” y que han actuado de manera ética durante su operación. Sin embargo, mientras algunos artistas han cosechado éxitos en galerías más grandes tras su salida de SMAC, otros aún lidian con el rencor y el malestar de haber sido tratados de manera injusta.
A medida que el debate continúa, un sentimiento de tristeza y desilusión invoca a los artistas sudafricanos sobre la escasez de galerías con un verdadero reconocimiento internacional. Muchos artistas, ante la promesa de una mayor visibilidad en su carrera, han arriesgado su relación con SMAC, únicamente para enfrentar situaciones que han calificado como prácticas abusivas en el ámbito del arte.
En este clima de incertidumbre y descontento, la comunidad artística sudafricana observa cómo se desarrollan las circunstancias en torno a SMAC, una galería que, a pesar de su pasado ilustre y su apoyo a artistas durante años, se enfrenta a una crisis de credibilidad que podría repercutir en su futuro.
Actualización: A partir de la fecha de este artículo, 2026-07-10, Kate Gottgens ha recibido una parte de los pagos adeudados, aunque las obras siguen sin ser devueltas. Se espera que la situación evolucione próximamente.
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