Por primera vez en más de dos décadas, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) ha revisado su código de ética, abordando desafíos contemporáneos como el avance de las tecnologías digitales, la crisis climática y la necesidad de enfrentar las herencias del colonialismo en las prácticas museísticas. Esta revisión fue adoptada oficialmente en junio de 2026 durante la 41ª Asamblea General Ordinaria del organismo en París, un proceso que se extendió desde 2019.
El nuevo código fue aprobado por más del 85% de los participantes y destaca la urgente necesidad de que los museos luchen contra la crisis climática, instando a sus miembros a alcanzar la neutralidad de carbono. A su vez, condena la historia del colonialismo y la necesidad de una práctica museística responsable.
Uno de los cambios más significativos es la formalización de una nueva definición de museo, que describe a estos espacios como instituciones sin ánimo de lucro que sirven a la sociedad, dedicadas a la investigación, conservación y exhibición del patrimonio tangible e intangible. Este enfoque se presenta como un intento de modernizar la función de los museos en el contexto actual.
Además, el código introduce nuevas disposiciones en respuesta a controversias recientes. En cuanto a la tecnología digital, se señala que aquellos que trabajen con herramientas digitales, como la inteligencia artificial, deben ser cautelosos y considerar las implicaciones éticas y el impacto medioambiental de su uso. Se enfatiza la necesidad de ser responsables respecto a los derechos de propiedad intelectual y los derechos indígenas.
En un contexto donde la interferencia política está a la orden del día, ICOM subraya que los museos deben resistir las influencias financieras o políticas sobre su contenido y actividades, manteniendo la integridad de sus publicaciones y exposiciones. Este argumento cobra relevancia en un marco donde instituciones como el Smithsonian enfrentan presiones para cambiar sus narrativas.
Particularmente relevante es una nueva cláusula que estipula que los museos deben abstenerse de adquirir objetos de territorios ocupados, un comentario explícito en un momento donde la guerra entre Ucrania y Rusia ha suscitado preocupaciones sobre el saqueo de obras de arte y patrimonio cultural.
A medida que el nuevo código se implementa, ICOM reconoce que los museos enfrentan desafíos geopolíticos, sociales, económicos y climáticos significativos. Lejos de ser meras instituciones de exhibición, los museos están llamados a ser actores proactivos en la modificación de prácticas y actitudes a largo plazo, enfrentando la realidad de un mundo en constante cambio.
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