En el Museo Universitario del Chopo, se presenta una exposición verdaderamente innovadora: Mineralia indisciplinada, creada por los artistas Mariana Dussel y Daniel Robles Lizano, la cual estará disponible hasta el próximo 29 de marzo. Este proyecto, parte de la celebración del 50 aniversario del museo, busca reinventar cómo se relaciona el público con las formaciones minerales.
La instalación transforma El Gabinete del museo en un espacio que evoca la naturaleza dinámica de la geología. Los artistas han reimaginado una vitrina tradicional, inspirada en el antiguo Museo de Historia Natural, abriendo una cueva de la que emergen cinco neominerales. A diferencia de las exhibiciones típicas que presentan las rocas como objetos acabados y estáticos, Dussel y Robles optan por mostrar estos minerales como procesos en movimiento, invitando a los visitantes a considerar su historia en un contexto más amplio.
La cueva simboliza un corte del subsuelo, ofreciendo una experiencia que desafía la rigidez de las ciencias naturales del pasado. No se trata simplemente de un orden taxonómico, sino de una narrativa estratificada que permite una exploración más profunda del entorno mineral. Según los artistas, el gabinete se concibe como un laboratorio ficticio donde los procesos de creación y transformación son evidentes. Aquí, los minerales cobran vida, pasando de ser cuerpos inertes a entidades activas que indagan sobre sus propias interacciones con el mundo.
Dentro de esta experiencia, se destacan tres actos performativos que invitan a los espectadores a observar, extraer y tocar. Uno de los momentos más impactantes de la exposición incluye una incisión en una membrana que libera un líquido viscoso, de donde surge un ser semiorgánico. Este acto resalta la fragilidad del mineral, revelando su cercanía con lo biológico y cuestionando la noción de dureza e inmutabilidad tradicionalmente asociada a la roca.
Adriana Flores, curadora del evento, señala que la propuesta se aleja de la visión que reduce los minerales a meros objetos de estudio, planteando en su lugar una concepción del gabinete como un organismo con memoria, donde cada mineral posee temporalidades propias y relaciones con diversas especies. Así, la vitrina se convierte en un espacio de transformación, dejando atrás su rol de contenedor estático.
La exposición no solo implica observar; invita al público a interactuar con una escena que se transforma constantemente, fomentando un acercamiento sensible hacia la materia. La cueva creada por Dussel y Robles no solo revela nuevos minerales, sino que también abre un espacio para repensar nuestro entendimiento de la Tierra y del cuerpo como instrumentos esenciales en nuestra percepción del entorno.
Mineralia indisciplinada se puede visitar de miércoles a domingo, de 11 a 18 horas, con un costo de entrada de 40 pesos y acceso gratuito los miércoles. Esta muestra no solo redefine el diálogo entre lo mineral y lo biológico, sino que también ofrece una reflexión profunda sobre las relaciones entre la humanidad y el mundo natural en el que reside.
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