El fenómeno de los vídeos generados por inteligencia artificial ha tomado por asalto las redes sociales en las últimas semanas. Si has notado que tu feed se llena de imágenes de cuchillos cortando planetas de cristal, frutas de peluche o untando metales preciosos sobre rebanadas de pan, no estás solo. Este tipo de contenido, que combina imágenes y sonidos extremadamente relajantes y satisfactorios, ha emergido como una nueva tendencia que aprovecha la capacidad de la IA para crear visiones imposibles y, al mismo tiempo, intrigantes.
La simplicidad de estos breves vídeos, que suelen durar solo unos segundos, juntos con su aspecto surrealista, ha facilitado su rápida proliferación. Modelos como VEO3 permiten que cualquiera genere este tipo de clips con tan solo un par de líneas de texto y conceptos clave. Imágenes en primer plano de texturas altamente realistas muestran cuchillos cortando diversos objetos, revelando sorpresas dentro de ellos: desde lava hasta gelatina. Esto amaña una mezcla entre lo real y lo irreal, despertando la curiosidad del espectador y evocando un deseo de explorar más contenido relacionado.
El auge de estos vídeos se debe, en gran parte, a que requieren un bajo nivel de conocimientos técnicos. El proceso de creación se automatiza, brindando a los creadores la flexibilidad de experimentar con distintos objetos y sensaciones. Una vez que los usuarios interactúan con algunos de estos perfiles, el algoritmo de las plataformas se encarga de mostrar más contenido de este tipo, creando una experiencia envolvente y casi adictiva.
Entre las cuentas más populares para explorar se encuentran “impossibleais”, conocida por sus alimentos de cristal, “sickslicee”, que presenta objetos surrealistas, y “asmr_inventory”, que se enfoca en objetos relacionados con videojuegos. La lista continúa y se expande a perfiles que muestran elementos de la tabla periódica y otros objetos afines. Este ecosistema de creadores está enriqueciendo la oferta visual de las redes.
Dicha tendencia no es un fenómeno aislado; sus raíces se hallan en el ASMR (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma), que comenzó como un movimiento en línea en 2007. La popularidad de los sonidos suaves y susurros, que inducen una sensación de bienestar y cosquilleo, fue creciendo y se profundizó con la llegada de la IA. Así, el contenido tradicional de ASMR se ha transformado, introduciendo elementos surrealistas y visuales modernos.
El crecimiento exponencial de estos vídeos refleja una evolución significativa en cómo consumimos contenido. A medida que la IA continúa redefiniendo las posibilidades creativas, es probable que este fenómeno, aunque pueda ser efímero, también deje huella en la cultura digital. Los vídeos generados por IA no solo están redefiniendo nuestras expectativas sobre el contenido visual, sino que también están estableciendo nuevas normas sobre cómo se puede crear y consumir material en el espacio digital.
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