La reducción de la jornada laboral a 40 horas en México se perfila como una de las reformas más significativas en el ámbito laboral, impulsada por la administración de Claudia Sheinbaum. Este cambio, un reclamo histórico de los trabajadores, ha tomado forma a través de una mesa de diálogo que reúne a organizaciones sociales, sindicatos y empresas, con el objetivo de encontrar un consenso que permita disminuir las actuales 48 horas de trabajo semanales, un límite vigente desde la Constitución de 1917.
La propuesta gubernamental fue presentada en diciembre de 2025 y, actualmente, se encuentra en la antesala de discusión en el Senado, con una implementación que beneficiaría a más de 13,5 millones de trabajadores que superan esa jornada laboral. Se planea una reducción escalonada, restando dos horas cada año a partir de 2027, hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030. Esta transición gradual es vista como una forma de permitir que las empresas ajusten sus operaciones sin comprometer su productividad.
Marath Bolaños, secretario del Trabajo, ha subrayado la importancia de este enfoque gradual. “Hay una parte de la sociedad que posiblemente aspiraba a las 40 horas de manera inmediata, pero este proceso debe ser consensuado,” explicó en una entrevista. De acuerdo con el cronograma, las horas de trabajo se reducirán de la siguiente manera: 48 horas en 2026, 46 horas en 2027, 44 horas en 2028, 42 horas en 2029 y finalmente, 40 horas en 2030.
Uno de los grandes temas no resueltos en esta reforma es el establecimiento de dos días de descanso obligatorios por semana. Actualmente, muchos trabajadores enfrentan dificultades para cumplir con esta norma, a pesar de las exigencias en sectores específicos. Sin embargo, críticos de la propuesta señalan que el proyecto legislativo no incluye cambios al texto constitucional que estipula un día de descanso por cada seis días de trabajo. Bolaños ha manifestado que es fundamental incluir flexibilidad para que los trabajadores definan sus propios horarios.
La legislación también prevé un incremento en el límite de horas extraordinarias permitidas, que pasará de un máximo de 9 a 12 horas semanales. Se mantendrá la compensación por tiempo extra, que es de un 100 % adicional, y a partir de un tope, las horas se pagarán a un 200 %. Esto se justifica por la necesidad de adaptarse a ciertas actividades económicas que requieren este tipo de trabajo.
Adicionalmente, la iniciativa contempla la implementación de un registro electrónico obligatorio en las empresas, destinado a monitorizar el cumplimiento de la reducción de la jornada laboral, que entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2027.
La discusión en el Senado se anticipa como un momento crucial para la formalización de esta reforma, la cual promete no solo transformar el panorama laboral en México, sino también ofrecer un alivio significativo a millones de trabajadores. La presión de asociaciones civiles y sindicatos por una pronta implementación es palpable, en un contexto donde la necesidad de un entorno laboral equilibrado es cada vez más apremiante.
(Actualización hasta 2026-02-05 18:41:00)
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