En México, la pasión por la pizza alcanza dimensiones sorprendentes, con un consumo anual que se eleva a 145 millones de pizzas, posicionando al país como el tercer mayor consumidor de este delicioso platillo a nivel global, solo detrás de Italia y Brasil. Este fenómeno ha impulsado a una creciente cantidad de restaurantes, chefs y maestros pizzaiolos a especializarse en la auténtica pizza napolitana, que desde 2017 cuenta con la distinción de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad otorgada por la UNESCO.
En este contexto, Joshua Serrano, el único mexicano reconocido como Campeón Panamericano de la Pizza, ha dado un paso innovador al abrir la primera escuela de formación profesional para pizzeros en la Ciudad de México, y planea lanzar una segunda sede en Guadalajara en el presente año. “Estamos transformando la percepción de la pizza en el país. Es necesario destacar que la pizza no es simplemente un alimento de consumo rápido; es una auténtica obra maestra culinaria”, sostiene Serrano, quien enfatiza que, aunque el 90% del consumo nacional se centra en la pizza americana, cada vez más personas se están volcando hacia la pizza napolitana, considerada un alimento completo.
Serrano recuerda que, hace más de una década, la pizza napolitana enfrentaba resistencia en México debido a su percepción como un platillo “aguado” y complicado de disfrutar. Sin embargo, el tiempo ha traído un cambio notable en la aceptación y popularidad de esta variante. A medida que la cultura gastronómica mexicana se diversifica, la pizza napolitana está ganando terreno, dejando atrás los viejos estigmas.
La escuela "Capolavoro Scuela", situada en la alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México, formará parte de la Escuela Culinaria Internacional en Guadalajara. Serrano, una autoridad en la materia, es el único capaz de certificar a pizzerías y pizzaiolos en el país, asegurando que se utilicen ingredientes de origen italiano o con Denominación de Origen. “Certificar un pizzería significa que realmente se sigue el proceso auténtico de la pizza napolitana, que va más allá de simplemente hacer un buen platillo”, explica.
Para impulsar esta tradición, Guadalajara fue sede de la tercera edición de la Caputo Cup México, un evento internacional que reunió a destacados pizzaiolos de todo el mundo. Este año, el evento atrajo a cerca de 40 competidores de diversas nacionalidades vinculadas a la cultura de la pizza. La participación de Ciro Cascella, un pizzaiolo con múltiples menciones en la Guía Michelin, resaltó la importancia de México en este contexto culinario global.
El evento, marcado por la participación de talento femenino, celebró a Susana Sánchez Cruz, una pizzaiola de Aguascalientes, quien hizo historia al convertirse en la primera mujer en ganar esta competición. Su premio incluye la oportunidad de representarnos en Nápoles, Italia, en el campeonato mundial Caputo Cup, un escaparate global donde se darán cita unos 3,000 pizzaiolos de 50 países.
La culminación de las actividades incluyó una master class impartida por el propio Ciro Cascella, donde se compartieron técnicas y secretos que celebran la esencia de la pizza napolitana. Este es un claro reflejo de cómo el mercado mexicano se está convirtiendo en un nuevo epicentro de la pizza napolitana contemporánea, uniendo tradición y creatividad en cada bocado.
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