En un giro significativo para la economía mexicana, el Banco de México reportó una caída del 4.6% anual en las remesas recibidas durante el pasado año, marcando la primera disminución desde 2015. Este descenso, según expertos del Foro de Remesas del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), se atribuye a varios factores críticos, entre ellos, un cambio en las características demográficas de los mexicanos que residen en Estados Unidos.
El informe establece que varios elementos han impactado negativamente en el flujo de remesas. En primer lugar, ha habido una reducción en el nivel de empleo de los migrantes mexicanos en suelo estadounidense, lo que a su vez ha llevado a un retorno significativo de estos hacia México. Esta situación se ha visto agravada por la ausencia o la irregularidad en la asistencia de muchos migrantes a sus trabajos. Además, se menciona una disminución en los envíos destinados a los migrantes en tránsito, lo que sugiere un cambio notable en las dinámicas migratorias.
De acuerdo con datos proporcionados por Banxico, los hogares en México que se benefician de estas transferencias recibieron un total de 61,791 millones de dólares en el año pasado. Aunque esta cifra sigue siendo considerable, contrasta con los 64,746 millones de dólares que ingresaron en 2024, un año que destacó por haber alcanzado niveles históricos en el envío de remesas.
El Cemla indicó que la mediana de edad de los migrantes mexicanos ha aumentado debido a la falta de nuevos flujos migratorios hacia Estados Unidos, lo que también ha cambiado la estructura de este grupo demográfico, volviéndola menos propicia para el envío de remesas. Este fenómeno, advierten los expertos, podría tener un efecto continuo en el futuro cercano.
Asimismo, el análisis liderado por Jesús González Cervantes del Foro de Remesas destaca una contracción en el empleo de los trabajadores mexicanos inmigrantes en Estados Unidos durante 2025. En el año anterior, estos trabajadores enviaron un 16.2% de sus ingresos como remesas, lo que indica que el 83.8% restante fue utilizado para cubrir sus necesidades básicas, salud, impuestos y otros pasivos en Estados Unidos.
Entre 2022 y 2024, México también recibió remesas de migrantes originarios de otros países que transitaban por su territorio hacia Estados Unidos. Sin embargo, este tipo de envíos comenzaron a contraerse en 2025, en paralelo a la implementación de políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos, junto con medidas complementarias en México.
El cierre del análisis indica que la caída en el envío de remesas podría ser un fenómeno consolidado, donde los cambios migratorios y las políticas que los regulan juegan un papel crucial. Solo el tiempo dirá cómo estas tendencias afectarán el futuro de las remesas y, en consecuencia, la economía de México.
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