La problemática del sargazo en el Caribe mexicano se ha vuelto crítico, marcando un año atípico según la Secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena. En un contexto alarmante, se estima que entre 40 mil y 90 mil 538 toneladas de esta macroalga navegan diariamente en la región, de las cuales aproximadamente un 10 por ciento recala en las costas de Quintana Roo. Durante 2026, el recale de sargazo ha sido cuatro veces mayor que en 2025 y un sorprendente 27 veces sobre el promedio histórico.
La magnitud del problema se torna más preocupante en días de alta concentración, donde hasta 9 mil 54 toneladas llegan a las playas. En comparación, durante jornadas promedio, ese número se sitúa en 4 mil toneladas, y en condiciones moderadas, en 2 mil 640. Este fenómeno ha evolucionado de una condición temporal a una situación prolongada, impactando negativamente al turismo, la biodiversidad y los ecosistemas marinos.
Desde su inicio, el sargazo se ha desplazado desde el Mar de los Sargazos hacia África en 2011, estanciándose luego en el Atlántico tropical tras ser favorecido por las descargas de fosfatos y nitratos de actividades agrícolas. Estos nutrientes han propiciado su proliferación masiva, impulsada además por las corrientes marinas y los vientos que lo transportan hacia el Caribe.
Frente a este desafío, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una inversión federal de más de 2 mil 600 millones de pesos, destinada a fortalecer la recolección de sargazo en el mar, establecer barreras y mejorar su extracción en las playas. A pesar de los esfuerzos realizados, actualmente, la Secretaría de Marina solo logra recolectar el 30.7 por ciento de las 4 mil toneladas que llegan diariamente a las costas en jornadas promedio. Este porcentaje se reduce drásticamente a 13.6 por ciento en los días críticos.
El Secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, admitió que la mayoría de la macroalga es retirada una vez que ya ha alcanzado las playas. La marina cuenta con dos buques sargaceros oceánicos, aunque actualmente solo uno está operando en el Caribe, mientras que el otro está en camino tras cruzar el Canal de Panamá. Asimismo, se enfatizó que recoger el sargazo en mar abierto resulta ineficiente, ya que la macroalga no se encuentra concentrada.
A su vez, el Laboratorio de Oceanografía de la Universidad del Sur de Florida reporta un récord de sargazo en sus costas, generando frustración entre los bañistas y planteando nuevos desafíos para las comunidades costeras. Mientras que Florida se enfoca en la prevención mediante un monitoreo constante y limpieza rápida, México combina estas estrategias con operaciones de contención en el mar, enfrentándose a la magnitud mucho mayor del problema del sargazo.
Este panorama desafiante demanda atención continua y medidas efectivas para mitigar los efectos de un fenómeno que ha trascendido su carácter temporal y se ha convertido en una preocupación de largo plazo para el Caribe mexicano.
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