Con una inversión de más de 1.1 mil millones de dólares en películas francesas y europeas durante los próximos cinco años, Canal+ ha establecido un nuevo estándar en la industria cinematográfica. Este movimiento llega en un momento crucial, ya que plataformas de streaming como Amazon Prime Video y Netflix se encuentran inmersas en una batalla legal y de negociaciones con el objetivo de flexibilizar las regulaciones de streaming en Francia.
Desde enero de 2022, los servicios de streaming deben invertir un 20% de sus ingresos anuales en Francia en la producción local de cine y televisión, siguiendo la aplicación de la Directiva de Servicios de Medios Audiovisuales de Europa. Cada uno de estos gigantes del streaming ha presentado una serie de desafíos legales ante el Consejo de Estado, el organismo administrativo más alto de Francia, mientras buscan renegociar sus obligaciones de inversión y las reglas de distribución de contenido.
Netflix, cuyo acuerdo de inversión expiró a finales de 2025 sin renovación, se encuentra en una situación complicada. A pesar de que debe seguir invirtiendo el 20% de sus ingresos en producción local, su ventana de lanzamiento se ha ampliado de 15 a 17 meses una vez que se estancaron las negociaciones para un nuevo acuerdo. Esto significa que, mientras los canales gratuitos obtienen acceso a películas 22 meses después de su estreno, Netflix se enfrenta a un periodo de exclusividad de solo cinco meses. Este desajuste es lo que ha llevado a la plataforma a evitar participar en festivales como Cannes, donde solo se aceptan películas que se estrenen en cines franceses.
Frente a esta situación, Netflix ha cambiado su enfoque, abogando ahora por un límite en las obligaciones de inversión en lugar de centrarse únicamente en la posibilidad de acceder a las películas de manera anticipada. En la actualidad, Netflix invierte más de 287 millones de dólares anualmente en contenido francés, lo que incluye alrededor de 68 millones en films que se estrenan en cines, como “Beating Hearts”, que tuvo su debut en Cannes. La compañía argumenta que si las regulaciones no cambian, las plataformas de streaming de EE. UU. podrían cubrir casi la mitad de la financiación de la producción francesa para el año 2030.
Por su parte, Prime Video enfrenta desafíos distintos, relacionados con cómo se calculan sus obligaciones de inversión. A diferencia de sus competidores, Prime Video está empaquetado con Amazon Prime, lo que complica la tarea de separar el valor del servicio de video de otros beneficios que ofrece la membresía. Su acuerdo con la autoridad reguladora francesa, ARCOM, fue recientemente extendido por seis meses mientras continúan las negociaciones.
El debate actual gira en torno a una propuesta que ofrecería a Prime Video la opción de invertir 103 millones de dólares anuales para un periodo de lanzamiento superior a 12 meses o 126 millones para uno de exactamente 12 meses. Prime Video aspira a obtener una ventana de lanzamiento de nueve meses similar a la de Disney, pero ARCOM ha indicado que para ello, Amazon debería realizar un compromiso financiero proporcional al de Disney.
En un contexto más amplio, el reciente acuerdo de 1.1 mil millones de dólares de Canal+ con la industria del cine en Francia ha elevado las apuestas. Este acuerdo garantiza a Canal+ un privilegiado periodo de seis meses para el lanzamiento de películas, lo que refuerza su posición frente a plataformas como Netflix y Prime Video. Cualquier concesión hacia estas últimas podría llevar a la revisión de los términos de Canal+ y su riesgo de perder la ventana de seis meses.
En los tribunales, Netflix desafía la versión más reciente del sistema de ventanas de Francia, argumentando que favorece a algunos servicios de streaming sobre otros. Mientras tanto, Prime Video se ha aliado con Netflix para cuestionar legalmente la extensión de las reglas de ventanas a plataformas que no firmaron el acuerdo con la industria.
Adicionalmente, estas plataformas han impugnado en los tribunales en París nuevas enmiendas al decreto SMAD, que exige invertir una parte de su producción audiovisual en documentales, animación y representaciones en vivo. Netflix ha expresado preocupaciones sobre la asignación de “subcuotas”, argumentando que afectan su libertad editorial y desproporcionadamente gravan a los servicios de streaming en comparación con las cadenas tradicionales.
Más allá de las disputas nacionales, el campo de batalla se ha extendido hasta Bruselas, donde la Comisión Europea está en proceso de revisión de la Directiva de Servicios de Medios Audiovisuales. Netflix ha hecho cabildeo para que se clarifiquen los límites en las obligaciones de inversión que los Estados miembros pueden imponer a las plataformas. Durante su reciente visita a la capital europea, el co-CEO de Netflix, Ted Sarandos, destacó la amenaza que representa YouTube como competidor directo, al no estar sujeto a obligaciones similares.
Hasta el momento, no se ha fijado un calendario para los fallos de los juicios en curso, aunque se anticipa que podrían surgir decisiones importantes a finales de este año o principios del próximo.
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