Entre enero y junio de 2026, el estado de Morelos ha experimentado un alarmante aumento en el número de víctimas de extorsión, contabilizando 388 casos en comparación con los 181 registrados en el mismo periodo del año anterior. Esta escalofriante cifra refleja un incremento del 114.4 por ciento, situando a Morelos entre las entidades con los mayores repuntes del país en este delito, como ha hecho resaltar el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Este aumento en la criminalidad se manifiesta de manera preocupante en lugares cotidianos. Por ejemplo, en Cuautla, los centros de lavado de automóviles se han convertido en blanco de extorsionadores. Un trabajador de uno de estos establecimientos, ubicado en una zona céntrica, compartió que miembros del crimen organizado exigen a cada encargado el 10 por ciento de las ganancias. Para ello, incluso colocan “lavadores”, que en realidad actúan como vigilantes, contabilizando los vehículos atendidos y asegurándose de que las cuotas se cumplan.
El incremento en las extorsiones va de la mano con una escalada generalizada de la violencia en la zona oriente de Morelos. En los últimos meses, las cifras de homicidios han aumentado, así como los ataques contra autoridades municipales y operativos federales dirigidos a desmantelar grupos criminales en la región. Un hecho trágico que ha resonado en todo el estado fue el asesinato del alcalde de Temoac, Valentín Lavín Romero, el 23 de julio. Este político había sobrevivido a un atentado seis meses antes mientras viajaba con su esposa. La situación se tornó aún más oscura cuando la Fiscalía estatal detuvo a varios integrantes de su círculo cercano, incluyendo a su esposa, acusándolos de estar involucrados en una red de extorsión que operaba en el municipio.
Morelos no es ajeno a la presencia de cárteles nacionales, organizaciones regionales y bandas locales que compiten por el control de actividades criminales como la extorsión, el narcomenudeo y el secuestro. El diagnóstico más reciente del Gobierno estatal estima la existencia de nueve organizaciones principales y al menos 20 células operativas. Sin embargo, análisis de información federal sugieren que hasta 11 grupos podrían estar activos en la entidad.
Particularmente, el grupo más influyente en la zona oriente es dirigido por Júpiter Araujo Bernard, conocido como “El Barbas” o “El Apá”, quien es considerado un operador regional del Cártel de Sinaloa, también conocido como el Cártel del Pacífico.
Dada la complejidad de la situación, se hace urgente que las autoridades implementen medidas más efectivas para combatir la creciente ola de extorsiones y garantizar la seguridad de los ciudadanos. Continúa siendo fundamental para la población estar informada y alertar sobre cualquier actividad sospechosa que pueda contribuir a frenar esta crisis de seguridad en la región.
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