Los precios de las entradas para el Mundial 2026 han alcanzado cifras desorbitadas en el sitio oficial de reventa de la FIFA, suscitando preocupación entre los aficionados. Con la fase de venta que cerró en enero aún fresca, los boletos, ya de por sí costosos, están ahora más inaccesibles que nunca.
Por ejemplo, un asiento de Categoría 3 para el encuentro inaugural entre México y Sudáfrica, programado para el 11 de junio en la Ciudad de México, se oferta a 5,324 dólares, un fuerte aumento respecto al precio original de 895 dólares. En otro caso, las entradas para el partido Francia-Senegal del 16 de junio en East Rutherford, Nueva Jersey, están disponibles a un coste cinco veces mayor que el precio inicial de 219 dólares.
Asimismo, para disfrutar del partido entre Brasil y Marruecos el 13 de junio desde una posición privilegiada, los aficionados tendrían que desembolsar 1,725 dólares, un monto que supera en más de siete veces su valor original. Y para aquellos que anhelan asistir a la final el 19 de julio, el precio de una entrada de categoría 1 ha escalado de 7,875 dólares a casi 20,000 dólares.
A pesar de estas exorbitantes tarifas, algunas entradas, como la del Austria-Jordania, se revenden a un precio ligeramente inferior al original, un fenómeno raro en este ámbito. Guillaume Auprêtre, portavoz de los Irrésistibles Français, expresó su descontento con la situación, señalando que los precios reflejan la práctica habitual del mercado de reventa, donde los aficionados pagos el precio por otros que han comprado entradas con fines de lucro.
La FIFA, aunque se presenta como facilitadora de este intercambio, señala que el revendedor determina el precio de cada ticket, sustentándose en una comisión del 15%. No obstante, el modelo de precios adoptado para este Mundial se alinea con las prácticas comunes en eventos deportivos de alto perfil en los países anfitriones.
El panorama es complicado, ya que el mercado de reventa no está regulado en Estados Unidos ni en Canadá, y en México, la reventa con fines de lucro es ilegal, aunque solo para entradas compradas localmente. Desde la apertura de reservas en septiembre, la FIFA ha enfrentado críticas férreas por la accesibilidad de los precios tanto para el público general como para las asociaciones de hinchas.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, defendió las tarifas, argumentando que son el resultado de una demanda “exorbitante” tras el sorteo de la segunda fase, que atrajo a 500 millones de aficionados. Se prevé que el inicio de la segunda fase de ventas impulse aún más el mercado de reventa.
Una última fase de venta de “última hora” se llevará a cabo desde abril y se organizará por orden de llegada, y aunque la FIFA menciona que implementa un sistema de precios variables, aclara que estos no cambian de forma automática según la demanda.
Los aficionados, mientras tanto, continúan enfrentando una dura realidad en la búsqueda de entradas para uno de los eventos más esperados del deporte mundial. Este tema se mantiene vigente a medida que los seguidores del fútbol se preparan para la gran cita del próximo verano.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


