Desde el año fiscal 2018 y hasta ahora, la triste cifra de personas migrantes fallecidas bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) asciende a 113. De estas, al menos 38 son mexicanos, posicionándose como la nacionalidad más afectada. Según los informes sobre decesos de detenidos del ICE, de abril de 2018 a enero de 2026, se han registrado un total de 97 muertes de migrantes provenientes de 40 países, siendo México el principal de los países de origen.
Cabe mencionar que la ley estadounidense permite a ICE hasta 90 días para publicar un informe sobre cada muerte de un extranjero detenido, lo cual sugiere que la cifra de fatalidades podría aumentar en los próximos meses. En el contexto específico de México, en 2026 se reportan al menos 16 fallecimientos, lo que eleva el total a 38 desde 2018. Este año se ha convertido en el más letal para los connacionales bajo custodia migratoria, superando los ocho casos reportados en 2025, que hasta entonces era el año con más fallecimientos desde la llegada de Donald Trump a la presidencia.
En contraste, 2024 no registró muertes, y los años de 2021 a 2023 solo contabilizan una fatalidad por año. En 2020, se reportaron cuatro muertes de mexicanos, mientras que en 2019 se informaron tres y en 2018 tan solo dos. Así, México se posiciona como el país con más muertes de migrantes bajo custodia de ICE, seguido de Honduras con nueve y Guatemala con siete.
El 11 de abril de 2026 se reportó el más reciente caso de un mexicano fallecido, que ocurrió en el Centro Correccional de Winn, en Luisiana. La causa de la muerte sigue bajo investigación, lo que añade un velo de incertidumbre a una situación ya complicada. Entre los casos documentados, está el de Gabriel García Avilés, un migrante de 54 años que murió a pocos días de su detención en un centro de California. La autopsia reveló que su fallecimiento se debió a la abstinencia alcohólica, lo que llevó a complicaciones severas.
Otra víctima, Agustina Ramírez Arreola, fue detenida el 3 de junio de 2018 y falleció el 26 de aquel mes tras una operación a la que fue sometida. Este tipo de relatos se suman a otras muertes por causas diversas, como infartos y problemas respiratorios. Sin embargo, familiares de algunos de los fallecidos han denunciado negligencia por parte de las autoridades durante las detenciones.
ICE ha respondido a estas acusaciones argumentando que muchos detenidos no han recibido atención médica adecuada antes de su ingreso a sus instalaciones, lo que podría contribuir a los problemas de salud que llevaron a estas fatalidades. La situación plantea un dilema significativo sobre la atención que se brinda a los migrantes en condiciones de detención, evidenciando la complejidad de un sistema que enfrenta críticas tanto internas como externas.
Mientras las cifras siguen aumentando, el panorama se torna desolador y plantea interrogantes sobre las políticas migratorias y la protección de los derechos humanos de aquellos que buscan un nuevo hogar.
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