El capital destinado a empresas emergentes en América Latina experimentó un notable crecimiento del 26% en 2024 en comparación con el año anterior, superando así a regiones como Europa, que apenas vio un incremento del 7%, y al Sudeste Asiático, donde el financiamiento disminuyó un 34%. Este aumento fue destacado por un estudio reciente que subraya la dinámica positiva del ecosistema de startups en la región.
Se prevé que, en 2025, el financiamiento para las startups latinoamericanas siga en ascenso, impulsado por una población joven y un proceso de digitalización acelerado, además de un capital que se está volviendo cada vez más sofisticado. Sin embargo, la industria enfrenta desafíos, como la limitada participación de fondos de inversión locales en etapas avanzadas y la volatilidad de la economía global.
Alfredo Castellanos, Managing Partner de Glisco Partners, señaló que 2024 fue un año de transformación, con aquellas startups que se adaptaron a los cambios de mercado operando con modelos más sólidos y sostenibles. El estudio también destaca que la tendencia actual de los inversores nacionales es inyectar capital en fases tempranas, mientras que los inversores extranjeros prefieren hacerlo una vez que las empresas han alcanzado mayor consolidación y escalabilidad.
En 2024, un 65% del capital recaudado fue destinado a empresas ya establecidas, un aumento significativo respecto al 46% de 2023. Este fenómeno indica que, aunque el número de rondas de financiamiento ha disminuido, las inyecciones de capital han sido más sustanciales.
Entre las proyecciones para 2025, se identifican tendencias como el uso de deuda de riesgo y rondas mixtas, que combinan capital de riesgo con deuda como nuevas formas de inversión. Se anticipa que los mercados secundarios, donde los inversores pueden negociar acciones sin recurrir directamente a las empresas, podrían crecer un 60%, lo que podría mejorar la liquidez para los inversores en etapas iniciales.
En cuanto a la retención de talento, los planes de participación accionarial están ganando relevancia, aunque menos del 20% de las startups en la región los implementan, debido a la incertidumbre relacionada con sus implicaciones financieras. Además, se ha observado que el sector de tecnología financiera sigue siendo el más atractivo en México, mientras que las startups de tecnología inmobiliaria y empresas de software están mostrando un crecimiento vigoroso.
México y Argentina se posicionan como dos de los grandes beneficiados del resurgimiento del capital de riesgo en América Latina en 2024. En particular, México ha registrado grandes rondas de financiamiento, como las de las startups Clip y Justo, que han mantenido un flujo sólido de inversión. Por su parte, la empresa argentina Uala recaudó 330 millones de dólares, lo que representa un impresionante 73% de todo el capital captado en Argentina.
Con este panorama, la región avanza hacia un ecosistema más robusto, aunque el fortalecimiento del financiamiento local en etapas avanzadas sigue siendo un elemento clave para navegar en el futuro.
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