Los ministros de Economía de los países del G7 se congregan en Canadá a partir del martes, con la presencia de Ucrania como invitado, en una cita donde el conflicto con Rusia será un tema central. La reunión, que se lleva a cabo hasta el jueves en el Parque Nacional de Banff, se produce en un contexto sensible, ya que las divisiones dentro del grupo se han intensificado desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Trump generó fricciones a principios de abril al anunciar aranceles generalizados a las importaciones, marcando un cambio significativo en la política comercial de Estados Unidos. Aunque ha suspendido temporalmente sus amenazas, los aranceles siguen siendo más altos que al inicio de su segundo mandato, lo que suscita temores sobre un posible enfriamiento del crecimiento económico global.
Ananya Kumar, investigadora del think-tank Atlantic Council, señala la peculiaridad de este encuentro, considerando que los impuestos aduaneros marcan un punto tenso entre los miembros del G7. Los socios están intentando persuadir a Washington para que reconsidere su postura. En este sentido, se espera que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tome un papel protagónico, especialmente tras su reciente éxito en ayudar a desescalar la guerra comercial con China, donde se alcanzó un acuerdo que redujo significativamente los gravámenes mutuos.
Bessent defenderá que el G7 debe concentrarse en resolver desequilibrios comerciales y prácticas desleales, y una fuente cercana a la delegación estadounidense anticipa que se buscará una condena conjunta hacia el exceso de producción en China.
Además, la delegación ucraniana, encabezada por el ministro de Finanzas, Sergii Marchenko, aprovechará la oportunidad para instar a Estados Unidos a establecer nuevas sanciones contra Rusia. La presión para mantener un apoyo “inequívoco” hacia Ucrania se manifiesta entre los representantes europeos, quienes consideran este aspecto crucial en las discusiones de Banff.
Mientras tanto, el diálogo entre Trump y su homólogo ruso, Vladimir Putin, plantea un trasfondo complejo, con Trump preguntando en una reciente conversación sobre el fin del “derramamiento de sangre”. Este contexto resalta la necesidad de una postura unificada en el G7, a medida que los líderes abordan temas delicados que podrían definir la economía global en el futuro.
La información reflejada corresponde a la fecha de publicación original, el 20 de mayo de 2025, capturando un momento crítico en el escenario internacional.
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