Irán ha emitido una clara advertencia a Estados Unidos, afirmando que el país se arrepentirá de haber iniciado una guerra contra la república islámica. Con este mensaje contundente, Teherán ha decidido mantener cerrado el estrecho de Ormuz, un paso estratégico que ha impulsado los precios del petróleo a su nivel más alto desde 2022. La Agencia Internacional de la Energía ha informado que la guerra en Medio Oriente ha causado una “perturbación histórica” en el suministro de petróleo.
El barril de Brent, referencia internacional, vio un aumento del 9.22%, cerrando a 100.46 dólares, mientras que el West Texas Intermediate creció en un 9.72%, alcanzando 95.73 dólares. En un comunicado transmitido por la televisión estatal, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, prometió venganza y enfatizó el uso de la “carta del bloqueo del estrecho de Ormuz”. Esta respuesta se produce tras los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, que resultaron en la pérdida de su padre, Alí Jamenei.
El Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, desestimó la situación, sugiriendo que el nuevo líder no puede mostrarse en público debido a sus circunstancias. Sin embargo, los Guardianes de la Revolución han declarado su intención de intensificar las represalias, manteniendo su estrategia de cerrar el estrecho.
Alí Larijani, jefe del Consejo Superior de Seguridad de Irán, afirmó que Estados Unidos lamentará la “grave falta de cálculo” al iniciar esta guerra. Con el creciente conflicto, aproximadamente 3.2 millones de iraníes han sido desplazados desde el inicio de los enfrentamientos.
En medio de esta crisis, Jamenei también instó a los países del Golfo a cerrar las bases militares de Estados Unidos, describiendo sus garantías de seguridad como “mentiras”. No obstante, el viceministro de Relaciones Exteriores, Mayid Tajt Ravanchi, desmintió especulaciones sobre el cierre del estrecho, indicando que Irán permitió la circulación de buques de ciertos países.
A pesar de las repercusiones económicas del conflicto, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha enfatizado que prevenir que Irán obtenga armas nucleares es más importante que controlar los precios del petróleo. La crisis ha llevado a que los países del Golfo reduzcan su producción petrolera en al menos 10 millones de barriles diarios, provocando una respuesta de los 32 países miembros de la AIE, que decidieron liberar un récord de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas.
La situación sigue empeorando, con informes de explosiones en Dubái y ataques a instalaciones en Baréin y Omán. Los Guardianes de la Revolución enfatizan que su estrategia es una “guerra de desgaste” dirigida a “destruir la economía estadounidense”. Al mismo tiempo, Israel ha intensificado sus ataques en Líbano, persiguiendo al grupo proiraní Hezbolá, lo que ha ocasionado más de 800,000 desplazados y cerca de 700 muertes en el país.
Las tensiones en la región no solo representan un desafío inmediato para la paz, sino que también amenazan con desestabilizar aún más el delicado equilibrio económico y político del Medio Oriente. Las acciones y decisiones que se tomen en este contexto serán cruciales para definir el futuro de la seguridad y la estabilidad regional.
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