La reciente historia de la bailarina y coreógrafa Paloma Díaz, originaria de Madrid y con 56 años, expone una realidad angustiante en el contexto actual de la vivienda en las grandes ciudades. Después de 27 años en su hogar en La Palma, 15, su vida dio un giro inesperado cuando el propietario vendió el edificio a un fondo de inversión. Este cambio obligó a los inquilinos a abandonar sus casas, en un proceso que Díaz describe como un verdadero desalojo físico y mental.
“Estuve un año y medio peleando con el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, buscando soluciones, pero al final, la salud mental me llevó a marcharme”, relata la bailarina. El desalojo fue tan abrupto que, al momento de entregar las llaves, la cerradura fue cambiada de inmediato ante sus ojos, dejándola con una sensación de pérdida indescriptible.
Esta experiencia inspiró su nueva obra de danza, Estoy enfadada, estoy rabiosa, que se estrenará el 8 y 9 de septiembre en los Teatros del Canal. La creación de la pieza es una respuesta artística a la tristeza y la injusticia que enfrentan muchas personas en situaciones similares. Mientras su estancia en el piso se acercaba a su fin, Díaz comenzó a bailar en cada rincón de su hogar, convirtiendo esos momentos de despedida en una carta visual de lo que significó vivir allí.
La colaboración con su pareja, el actor Antonio Estrada, ha sido fundamental en este proceso creativo. A través de imágenes grabadas en su antigua casa, Díaz logra dar forma a una expresión de pena y rabia que resuena con muchos que sufren la misma angustia por el actual mercado inmobiliario. “El mercado decide por nosotras y nos están robando las ciudades”, enfatiza.
La búsqueda de un nuevo hogar fue igualmente complicada; encontraron un piso más pequeño y costoso en Carabanchel, una situación que refleja las dificultades del mercado inmobiliario en Madrid, donde el precio por metro cuadrado alcanza cifras alarmantes, como 23,2 euros, convirtiendo la situación en algo insostenible.
Paloma Díaz, quien ganó el Certamen Coreográfico de Madrid en 1998 y fundó su compañía, La Permanente, ha llevado desde el inicio de su carrera un discurso que integra experiencias personales con la danza. Su obra actual no solo encarna su historia, sino que también hace un llamado a la reflexión acerca de la memoria y la resistencia en tiempos difíciles, destacando un fenómeno común entre muchos artistas que enfrentan el desarraigo.
La representación de Estoy enfadada, estoy rabiosa formará parte del ciclo Canal Baila, en la Sala Negra de los Teatros del Canal, un espacio que acoge diversas propuestas de danza contemporánea. La producción tendrá también una proyección documental, ampliando su alcance y visibilidad.
Díaz ha encontrado una forma de seguir adelante a pesar del proceso traumático que ha vivido. La transformación de su experiencia en arte se presenta como una manera de superar el dolor, refiriéndose a lo que muchos han sentido a lo largo de estas crisis residenciales. La obra es, en definitiva, un símbolo de la lucha de muchos frente a un sistema que parece despojarles de sus hogares y su identidad.
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