Las recientes tensiones geopolíticas han iniciado un debate sobre la política monetaria del Banco de México, donde expertos de Moody’s Analytics y Grupo Financiero Monex sugieren que, a menos que estas tensiones se agraven y generen presiones inflacionarias significativas, es probable que la pausa monetaria anunciada por el banco central se extienda. Esto fue señalado por Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, quien enfatizó que, ante las actuales condiciones, lo más prudente sería mantener la pausa por el momento. Sin embargo, si las circunstancias externas se deterioran, una subida de la tasa de interés podría ser necesaria.
Janneth Quiroz Zamora, directora de análisis económico en Monex, advirtió sobre la historia reciente, donde la Junta de Gobierno del banco central no ha realizado cambios drásticos en la política monetaria ante acontecimientos geopolíticos. Resaltó la importancia de monitorear la duración y la naturaleza del conflicto actual, sugiriendo que la Junta podría optar por no modificar su curso en función de eventos como el conflicto en Israel, donde, incluso con tensiones significativas, se decidió continuar con recortes de tasas en periodos posteriores.
El próximo anuncio monetario del Banco de México está programado para el 26 de marzo, aunque existe una división entre los especialistas sobre si se realizará un recorte en este mes o en mayo. En este contexto, Coutiño indicó que las minutas del anuncio monetario de febrero muestran que al menos tres subgobernadores podrían estar a favor de un recorte, lo que podría acercar la postura monetaria a un terreno más neutral.
La inflexión de la política monetaria en México, que se caracterizó por un periodo de restricción que se extendió desde septiembre de 2022 hasta octubre de 2025, ha culminado tras un ciclo que comenzó en marzo de 2024, llevando la tasa a reducirse en 375 puntos base. Este ciclo incluyó recortes significativos en 2025, cuando 250 puntos fueron eliminados en seis movimientos.
Victoria Rodríguez Ceja, gobernadora del Banco de México, ha enfatizado que la postura restrictiva ha influido en el panorama inflacionario, contribuyendo al proceso de desinflación. A pesar de que la tasa de interés nominal alcanzó un máximo de 11.25% en marzo de 2023, la restricción real se mantuvo hasta enero de 2024. Desde allí, se ha iniciado un proceso de disminución que podría llevar la inflación a converger hacia su objetivo original en el futuro.
Observando el impacto de la política monetaria, es esencial entender que aunque las decisiones actuales se basan en un contexto cambiante, el horizonte temporal en que esta política opera suele ser de aproximadamente dos años. Por lo tanto, las proyecciones sobre la inflación y las decisiones sobre tasas de interés deben ser cuidadosamente evaluadas, considerando la evolución de las tensiones geopolíticas y sus posibles repercusiones económicas.
En conclusión, la próxima reunión del Banco de México es crucial, y se resaltan las indica-ciones de que, dependiendo de la evolución del contexto internacional, la política monetaria podría tomar giros significativos, ya sea manteniendo la pausa o realizando ajustes prudentes. Con el futuro de la economía en la balanza, el papel del banco central se vuelve más relevante que nunca en la gestión de la inflación y la estabilidad económica del país.
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