Ningún estadounidense sin diagnosticar.
Este martes, Joe Biden anunciará que tiene previsto distribuir 500 millones de pruebas gratuitas a domicilio para contribuir a frenar el avance de ómicron, que ya es la dominante en el país: un 73% de los casos de coronavirus detectados corresponden a esa variante, según datos ofrecidos a última hora del lunes por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
También se aumentarán los lugares para realizar test por todo el país y se pondrá personal médico federal a disposición de los hospitales, para evitar su colapso. Biden descartará asimismo la imposición de confinamientos o nuevas medidas restrictivas.
Con estas medidas, adelantadas por funcionarios de su Administración, Biden pone en práctica la teoría expuesta el 2 de diciembre en su plan de invierno, el segundo desde la llegada de la covid-19, para combatir el epidemia.
Entonces, puso el acento en los test para detenerla, tras meses en los que se primó el avance de la vacunación sobre el resto de las armas contra la pandemia. Según datos ofrecidos por los funcionarios, el 72% de la población ya se ha inmunizado, pero menos de la tercera parte de los que tienen dos dosis se han pinchado la de refuerzo, clave, según los expertos, para el caso de un contagio por ómicron.
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El envío a casa de los test comenzará el mes que viene, y para su distribución se habilitará una web donde los ciudadanos pueden solicitarlos. Entre los nuevos lugares para realizar pruebas, el primero se abrirá pasada la Navidad en Nueva York. Ahora mismo, las pruebas, que se venden a un precio de 25 dólares (22 euros), escasean en muchas farmacias.
Los Estados cuyos hospitales recibirán el refuerzo de trabajadores sanitarios federales son: Míchigan, Indiana, Vermont, Wisconsin y New Hampshire. Si esos refuerzos no son suficientes, la Administración de Biden prevé el envío en febrero y marzo de otros mil profesionales. También se ha reservado material, como mascarillas N95, respiradores o equipos de protección individual para sanitarios, para enviarlo a los centros que lo necesiten.
Está previsto también que Biden incida en su mensaje sobre la ómicron (”es causa de preocupación, pero no de pánico”), y en la necesidad de vacunarse: esta variante es altamente infecciosa, pero presenta cuadros leves entre los inmunizados. “En contraste, los no vacunados, se colocan en una posición de alto riesgo de contraer covid-19, enfermar de gravedad e incluso morir”.

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