Probablemente hayas oído hablar de la influencia mágica que una ramita de muérdago puede ejercer sobre una pareja secretamente enamorada. Sin embargo, lo que quizá no sepas es que el árbol de Navidad huiría de esta planta parásita si pudiera: el muérdago roba el agua y los nutrientes de su planta hospedadora, en cierto modo, el muérdago es a un abeto como ese primo egoísta que se come tus polvorones y te roba los juguetes nada más desenvolverlos.
El muérdago lleva ya un tiempo en Europa, pero no es el caso de sus parientes estadounidenses: la banda de los Arceuthobium o muérdagos enanos. Preferiríamos que estos se quedaran en su casa, así que no traigas ramitas de muérdago de recuerdo de tu viaje navideño a Nueva York, por favor. Todas las plagas vegetales (plantas parásitas, bacterias, virus, hongos) que no están establecidas en la Unión Europea (UE) son considerados invitados indeseables.
No puedes traer plantas, frutas, verduras, flores o semillas a la Unión Europea sin un certificado fitosanitario adecuado.
Los datos científicos, que conforman la base de las evaluaciones de riesgos que realizamos en la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), demuestran que a algunas de ellas les pueden gustar demasiado nuestro clima y nuestros paisajes. Y tienen el potencial de dañar los cereales que comemos, los bosques por los que paseamos o las flores que adornan nuestros jardines.
Veinte plagas, que se considera que pueden tener un grave impacto económico, medioambiental o social, se han incluido en la lista de plagas prioritarias de la UE, a cuya elaboración han contribuido los expertos en sanidad vegetal de la EFSA. Es el equivalente a la lista de invitados que no quieres que vayan a tu fiesta de Nochevieja.
Una de ellas es Xylella fastidiosa, una bacteria que es verdaderamente un fastidio. Puede infectar a más de 650 plantas hospedadoras, según la última actualización de la base de datos de plantas hospedadoras de Xylella de la EFSA.
Otro “glotón” bastante dañino es el Popillia japonica, un escarabajo precioso originario de Japón, que brilla más que los adornos navideños, pero que destroza flores y frutas sin piedad. Enfundado en un traje verde esmeralda como preparado para una Nochevieja perpetua, el Agrilus planipennis constituye una grave amenaza para los bosques. El cogollero (Spodoptera frugiperda) puede arruinar todo un cultivo rápidamente.
Una polilla, Dendrolimus sibiricus, se alimenta de coníferas (incluidos los árboles de Navidad) tiene a Escandinava preocupada porque ya ha llegado al centro de Rusia. Y qué decir de la devastadora enfermedad del dragón amarillo (Huánglóngbìng), también conocida como enfermedad de reverdecimiento de los cítricos, que ataca estos árboles sin compasión.
Las plagas no son una broma, como pueden confirmar los viticultores: a mediados del siglo XIX, casi la mitad de los viñedos galos fueron destruidos en lo que se recuerda como la gran plaga vitícola francesa.
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