Félix Bolaños (nacido en Madrid hace 45 años) es el hombre clave del nuevo Gobierno. Aunque no es vicepresidente, ocupa todas las funciones de Carmen Calvo y preside la comisión de subsecretarios, donde se decide qué y cómo entra al Consejo de Ministros.
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El nuevo ministro de Presidencia se ha instalado ya en el despacho de La Moncloa que usaba Calvo y antes Soraya Sáenz de Santamaría. Lo primero que ha hecho es despejarlo de los miles de folios que la vicepresidenta acumulaba en su mesa. Bolaños, como secretario general de Presidencia, ya llevaba buena parte de la maquinaria en la sombra.
Ahora pasa al primer plano con la absoluta confianza de Pedro Sánchez, que ha desplazado al todopoderoso Iván Redondo y ha dejado La Moncloa en manos de Bolaños y Óscar López, su nuevo jefe de Gabinete. Ambos son dirigentes del aparato del PSOE de la generación del presidente con mucha experiencia y muy alejados del estilo Redondo.
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Pregunta. ¿Qué piensa hacer el Gobierno ahora que el Constitucional ha tumbado su respuesta jurídica a la pandemia?
Respuesta. El Constitucional no ha tumbado la respuesta jurídica. Las medidas resultaron eficaces. Las leyes fueron suficientes. De hecho sirvieron para luchar contra la pandemia en los momentos más duros. Lo que ha hecho el Constitucional es debatir sobre el paraguas jurídico.
P. Pero la sentencia dice que la fórmula que usaron no vale.
R. La sentencia abre un debate constitucional sobre cuál debe ser el paraguas. Nosotros lo que hicimos fue adaptarnos a la petición mayoritaria de los expertos, y de todo el mundo, que pedía el estado de alarma. Eso salvó vidas. Más de 450.000. Las medidas que tomó el Gobierno fueron homologables al del resto de países europeos. El debate del Constitucional sobre el paraguas no es importante, sino las medidas tomadas.
P. ¿No se siente desautorizado por el Constitucional?
R. No se cuestionan las medidas, lo importante era salvar vidas. Y lo hicimos con esos decretos. Y rápido. En ese momento vimos lo que dice la ley orgánica del estado de alarma, que dice que está pensado para crisis sanitarias. Vimos el espíritu de los constituyentes, que dicen que el estado de alarma estaba pensando para crisis sanitarias. Hubo autos del Constitucional, sentencias del Supremo, dictámenes de la abogacía del Estado, del Consejo de Estado, que decían que era el paraguas constitucional idóneo. Es un debate doctrinal, pero no afecta a las medidas que tomamos.



