Mano Menezes nació hace 59 años en Rio Grande do Sul, el estado más al sur de Brasil. Habla pausado en portugués y entiende perfecto el castellano. Le gusta conversar de fútbol. Pasó por el Gremio, el Palmeiras, el Corinthians, el Flamengo y el Cruzeiro, además de dirigir a la selección brasileña entre 2010 y 2012. Fue el técnico que hizo debutar a Neymar en la Canarinha. Hoy dirige al Al-Nassr de Arabia Saudí. En las cinco grandes ligas europeas, hay 102 futbolistas del gigante sudamericano. Sin embargo, no hay ningún técnico en los banquillos de la Liga, la Premier, la Serie A, la Ligue 1 y la Bundelisga.
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Pregunta. ¿Por qué no hay entrenadores brasileños en Europa?
Respuesta. Durante mucho tiempo, los entrenadores han apostado por decisiones más empíricas. Con eso alcanzaba, sobre todo en Brasil. El fútbol ha cambiado mucho en los últimos años y se puede resumir en una cuestión de espacios: antes se jugaba en 60 metros y hoy en 25. Eso ha creado dificultades extremas para el fútbol más simple, basado en el talento individual y no en la construcción colectiva.
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P. ¿Es necesario formar también entrenadores?
R. En Brasil no se exigía formación académica a entrenadores. Dependía solamente del interés individual de cada técnico. Y, como no teníamos metodología de entrenamiento, retrocedimos.
P. ¿La metodología tampoco existía en el fútbol base?
R. Hay una diferencia entre producir talento y formar talento. Brasil continúa produciendo mucho talento. Pero ya no formamos. Nos preocupamos por copiar lo que se hace en Europa. Entonces, hoy ya no tenemos el típico jugador brasileño, dotado técnicamente.
P. ¿Por qué?
R. Nuestros entrenadores más antiguos se encargaban de potenciar el fútbol de la calle: dominio, pase, dribbling. Hoy el jugador precisa tener un mayor entendimiento del juego. A partir de ese entendimiento el futbolista tiene que identificar las dificultades y presentar las soluciones. Volvemos a lo del principio. Antes, cuando se jugaba en 60 metros, el brasileño que se encontraba en una dificultad regateaba a tres adversarios y la solucionaba. Hoy no hay espacios entre líneas para que un jugador pueda hacer eso. Las soluciones de hoy, entonces, son diferentes a las de antes. Por eso necesitamos tener una formación mejor.


