El mercado del petróleo experimentó un abrupto repunte en la mañana del jueves, 2 de abril de 2026, tras declaraciones ambiguas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto al conflicto en Irán. El barril de petróleo Brent, el referente en Europa, alcanzó un precio de 107.87 dólares, registrando un notable aumento del 7.63% en las primeras horas de la sesión. Por su parte, el petróleo de Texas (WTI) también vio un incremento, subiendo 7.71% hasta 106.58 dólares.
Este alza en los precios refleja la inquietud en torno a la reanudación de las actividades en el estratégico estrecho de Ormuz, una vía que es vital para el transporte de una parte significativa del crudo mundial. Trump mencionó que, tras el fin de la guerra, no había duda de que el estrecho se “abriría de forma natural”, sugiriendo que Irán necesitaría exportar petróleo para su propia reconstrucción. Sin embargo, el mandatario no ofreció detalles concretos sobre cómo se garantizaría la seguridad en esa ruta fundamental.
A medida que la sesión avanzaba, el gas natural también mostró un leve aumento, creciendo un 2.04% hasta 49.14 euros por megavatio hora en el mercado TTF de Países Bajos, donde se fijan las tarifas en Europa. Sin embargo, a nivel global, las bolsas europeas y asiáticas sufrieron caídas como respuesta a la creciente incertidumbre generada por el conflicto y la advertencia del Ejército iraní ante las declaraciones de Trump. Este último respondió a las provocaciones con la promesa de “acciones más aplastantes, extensas y devastadoras”.
El tenor de las declaraciones procedentes de Irán fue ominoso. El portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, hizo fuertes declaraciones en un vídeo, afirmando que “no esperen haber destruido nuestros centros de producción de misiles estratégicos” y advirtiendo de las profundas consecuencias que podrían acarrear las acciones estadounidenses.
Este escenario pone de relieve las interconexiones complejas que existan entre el mercado energético y la geopolítica, resaltando la dependencia del crudo en las dinámicas de poder global. La situación se mantiene en una constante evolución, y los actores en el mercado seguirán atentos a los próximos movimientos en esta crisis.
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