En una conmovedora manifestación de arte y memoria, la exposición Nombrarlas se presenta en la sala Siqueiros del Centro Cultural Jardín Borda, en Cuernavaca, Morelos. Esta muestra, que estará abierta al público de martes a domingo, de 10 a 19 horas, hasta el 22 de febrero de 2026, reúne bordados que llevan los nombres de víctimas de feminicidio, con el objetivo de reclamar y restituir su identidad. Cada pieza es un símbolo de lucha y memoria, elaborada con dedicación y dolor por varias mujeres que tejen un relato poderoso a través de cada hilo.
Organizada por la artista gráfica y textil María Antonieta de la Rosa, junto a la colectiva Las Nombramos Bordando, esta exhibición surge de una realidad trágica. La muestra es más que una simple colección de obras; es una protesta ante la violencia de género que azota al país. De la Rosa destaca que este proyecto está motivado por la necesidad de dar voz a aquellas que han sido silenciadas, transformando el arte textil en un instrumento esencial para visibilizar lo invisible y preservar la memoria de las víctimas.
Cada bordado se convierte en un testigo silencioso que refleja el dolor y la rabia de las familias afectadas. Alrededor de 120 mujeres han participado en la creación de estas obras a lo largo de los últimos cinco años, anclando sus historias en cada puntada. Karime Díez, integrante del grupo, explica que la colectiva nació tras el feminicidio de Ingrid Escamilla en 2020 y que, desde entonces, han realizado convocatorias anuales para honrar los nombres que fueron perdidos.
La exposición no solo resalta la belleza del bordado como forma artística, sino que también transforma su significado tradicional, que históricamente ha estado ligado a estereotipos de género que perpetúan el silencio. Ahora, el bordado se convierte en un acto de resistencia, en una declaración de que la memoria no solo debe ser recordada, sino también defendida con pasión.
Las obras en Nombrarlas invitan al espectador a reflexionar sobre la realidad del feminicidio en el país. A través de la interacción con estas piezas, la gente reconoce la profundidad de los nombres que componen el tejido; son más que cifras, son vidas que han sido arrebatadas. La conmoción que provoca esta revelación está diseñada para dejar una huella duradera en quienes visitan la muestra.
Creada en referencia al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Nombrarlas se erige como un acto de memoria y resistencia. En cada puntada, se sostiene una historia y se teje un llamado a no olvidar. Esta exposición no es solo un recordatorio de la realidad que enfrentan las mujeres, sino también una oportunidad para que la comunidad se una en un grito incontenible por justicia.
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