En el año 2024, Nuevo León se destacaba con un panorama económico vibrante, al contar con 212,676 establecimientos que daban empleo a 2 millones 162,200 personas. De este total, se registraron 9,314 nuevos negocios que iniciaron operaciones en el mismo año. Este revelador panorama fue presentado por los Censos Económicos 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que mostró una evolución fascinante en el tejido empresarial de la región.
Un dato notable fue la transformación en las formas de contratación, donde la subcontratación experimentó un descenso sin precedentes, reduciéndose del 20.0% en 2018 a un asombroso 1.4% en 2023. Este cambio podría estar vinculado a la reforma de la Ley Federal del Trabajo de 2021, que limitó estas prácticas, permitiendo únicamente la contratación de servicios especializados no vinculados a la actividad principal del contratante.
Dentro del universo de estos establecimientos, el 183,896 pertenecía al sector privado y empresas paraestatales, constituyendo 181,791 unidades económicas. A pesar de que la mayoría de los sectores fueron analizados por establecimiento, algunos como los servicios financieros y la construcción fueron estudiados a nivel empresarial. Este enfoque detallado subraya la importancia de la microempresa, que representaba un abrumador 89.3% de las unidades, aunque apenas aportaba el 11.1% del valor agregado total. Por el contrario, las grandes empresas, que constituían solo el 0.6%, concentraban el 42.7% del empleo y aportaban un impresionante 55.7% del valor agregado.
Adicionalmente, la participación femenina en el mercado laboral reveló notorias disparidades; en servicios de salud y asistencia social, alcanzó un 64.4%, mientras que en el sector de la construcción prevalecía la fuerza laboral masculina con un 85.9%. Cabe mencionar que, entre 2018 y 2023, la proporción de unidades económicas informales en el sector privado y empresas paraestatales creció de 47.9% a 52.1%, lo que despliega un campo amplio para futuras iniciativas en formalización y mejora de condiciones laborales.
Con estos datos, queda evidente el dinamismo y la transformación del entorno laboral y empresarial en Nuevo León, un reflejo de los cambios que marcan el rumbo de la economía en el estado, cuyo futuro se perfila con un enfoque renovador hacia la formalización y adaptación de las estructuras laborales.
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