En el corazón de la Zona Metropolitana de Guadalajara, una de las principales redes de huachicol, vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), operaba bajo el mando de Iván Cazarín Molina, conocido como “El Tanque”. Este personaje, con un largo historial delictivo que incluye lavado de dinero y tráfico de hidrocarburos, ha sido el centro de una serie de investigaciones que han revelado sus conexiones con figuras del crimen organizado y altos funcionarios.
En abril de 2024, se destapó un escándalo que involucra a Luis Alberto Olán Aparicio, hermano del empresario Amílcar Olán. A través de un audio, Olán presumió conocer a “El Tanque”, utilizando esa conexión para frenar extorsiones contra un proveedor de balasto. Durante la conversación, se mencionó que su hermano Jorge compartía una relación cercana con “El Tanque”, quien es descrito como un conocido en el submundo de la delincuencia.
Los detalles sobre la operativa de Cazarín son preocupantes. Según fuentes federales, no solo aseguraba el suministro de hidrocarburo, sino que también estaba implicado en el lavado de dinero y en el tráfico de drogas y vehículos robados. Entre 2021 y 2022, se detectó su colaboración con “La Barredora”, un grupo delictivo en Tabasco que operaba bajo la protección de Hernán Bermúdez Requena, entonces Secretario de Seguridad durante el mandato del ex Gobernador Adán Augusto López, hoy Senador de Morena.
La historia de “El Tanque” está llena de giros. En marzo de 2010, fue capturado en un narcolaboratorio en Cocula, Jalisco, y se le atribuyó la decapitación de 12 personas en Mérida en 2008. Aunque fue identificado en ese momento como Víctor Hugo Delgado Rentería, alias “Comandante Tornado”, logró obtener su libertad. Sin embargo, su trayectoria delictiva continuó. En julio de 2013, la entonces PGR lo volvió a detener en un cateo en Jalisco, y dos años más tarde, la Policía Federal lo presentó como el número 2 del CJNG, responsabilizándolo incluso de un ataque a un helicóptero que dejó siete federales muertos.
La pericia delictiva de Cazarín es innegable. Los informes indican que fue capturado en repetidas ocasiones, siendo el más reciente el anuncio de su cuarta detención. En esta ocasión, se encontraba jugando y bebiendo en las calles de Tlajomulco, una escena que contrasta con su peligrosidad. Su relación con figuras influyentes en el crimen organizado y su capacidad de sortear las leyes han puesto de relieve las complicaciones de la lucha contra el narcotráfico en México.
A medida que el gobierno y las autoridades federales continúan su lucha contra el huachicoleo y otros delitos vinculados, la figura de “El Tanque” se erige como un símbolo de la resistencia del crimen organizado ante la presión gubernamental. La situación actual, a fecha de octubre de 2026, recuerda que, aunque se logren detenciones, la red de complicidades y el alcance del problema delictivo siguen representando un desafío formidable para las instituciones del país.
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