Un devastador alud ocurrido el 26 de agosto ha impactado profundamente a Nepal, dejando a más de 300 personas fallecidas y más de mil aún sin localizar. Este trágico evento ha reavivado creencias antiguas en la región, especialmente en torno a la figura de la diosa Palanchok Bhagwati, cuya estatua ha captado la atención de los habitantes que buscan respuestas en medio del dolor.
La tradición popular sostiene que cuando la estatua presenta humedad o gotas de agua en su superficie, se interpreta como una señal de que un acontecimiento importante se aproxima. Según algunos creyentes, la figura mostró este fenómeno dos días antes del alud, generando especulaciones sobre si fue un presagio o simplemente una coincidencia desafortunada.
Palanchok Bhagwati, manifestación de Durga, es venerada como una de las deidades más significativas del hinduismo, asociada con la protección y el poder femenino divino. En Nepal, se la considera una figura protectora, conocida como “la hermana mayor de todas las Bhagwati” del país. Su templo se encuentra en el distrito de Kavrepalanchok, a aproximadamente 42 kilómetros de Katmandú. La estatua, tallada en una sola pieza de piedra negra y con casi un metro de altura, se representa con 18 brazos, cada uno simbolizando sus diversas habilidades y poderes.
La creencia de que la humedad de la estatua puede anticipar desastres ha pasado de generación en generación. Se dice que gotas o humedad sobre la figura surgen antes de terremotos, inundaciones y otros fenómenos de gran impacto, sugiriendo que la diosa “suda” en momentos críticos.
Sin embargo, es crucial destacar que no hay evidencia científica que respalde la idea de que este fenómeno pueda predecir desastres naturales. La conexión entre la humedad en la estatua y el fuerte alud es, por lo tanto, parte de una creencia cultural que merece ser considerada en su propio contexto, sin perder de vista la gravedad de los hechos ocurridos.
En este momento de dolor y confusión, la comunidad continúa con las labores de búsqueda, mientras el debate sobre la relación entre la fe y la tragedia persiste, reflejando una profunda intersección entre lo sagrado y la realidad diaria de quienes han sufrido la pérdida.
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Datos basados en información reportada originalmente por changoonga.com.






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