China ha entablado la discusión sobre el comercio internacional tras la reciente publicación de un informe de Estados Unidos que la acusa de utilizar el transbordo de mercancías en países como México y Canadá para eludir aranceles. Esta afirmación, respaldada por la Casa Blanca, ha sido rechazada por el vocero del Ministerio de Comercio chino, He Yadong, quien califica el documento como una “falsa narrativa”.
Durante una conferencia de prensa rutinaria, He expresó que el informe ignora hechos relevantes y distorsiona la realidad, tildando de fraude las prácticas comerciales normales e internacionales. Según el portavoz, las acusaciones son típicas del unilateralismo y del proteccionismo que, a su juicio, están diseñadas para sofocar los productos chinos.
El documento de Washington, titulado “El fraude del transbordo masivo: origen, alcance y costo”, sostiene que estas maniobras han causado pérdidas multimillonarias a la economía estadounidense, afectando tanto el empleo como la competitividad en el mercado. No obstante, He argumenta que, en realidad, los altos aranceles impuestos por Estados Unidos son la verdadera amenaza a la seguridad de las cadenas de suministro globales y negativas para el comercio bilateral.
Con una firme postura, el gobierno chino exige a Estados Unidos que ponga fin a lo que considera acusaciones irresponsables y que evite el impacto negativo en las relaciones económicas. He enfatiza que China respeta las normas del comercio internacional y se compromete a mantener y potenciar la cooperación económica con diversas naciones en un marco de igualdad y beneficio mutuo.
Dicho informe alega que Pekín oculta el origen de sus productos llevándolos a terceros países como México y Canadá para realizar tareas menores como etiquetado y embalaje. Esto le permitiría beneficiarse de condiciones comerciales más favorables y aranceles más bajos en su intercambio con Estados Unidos.
Este episodio se suma a las tensiones que han caracterizado la relación entre las dos mayores economías del mundo en varios frentes, incluyendo el sector tecnológico con el debate sobre semiconductores y el acceso a recursos críticos como las tierras raras. La controversia se produce justo antes de la esperada visita de estado del presidente chino, Xi Jinping, a Washington, programada para el 24 de septiembre. Esta será la primera reunión en suelo estadounidense entre Xi y su homólogo, Donald Trump, con el fin de tratar las tensiones comerciales y estratégicas que han definido su relación en los años recientes.
A medida que las discusiones avanzan, se hace evidente que el camino hacia una relación comercial más estable y mutuamente beneficiosa requiere diálogo abierto y progresos concretos en la resolución de diferencias.
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