La policía nigeriana dispersó este sábado con gases lacrimógenos y disparos al aire sendas manifestaciones en la capital del país, Abuja, y en Lagos. Donde cientos de personas se habían congregado para protestar por la inseguridad creciente y pedir la dimisión del presidente Muhammadu Buhari. Ambas protestas, que según fuentes oficiales no estaban autorizadas, han acabado con la detención de varios manifestantes.
En una alocución televisada con motivo del Día de la Democracia. Que se celebraba este sábado en el Estado africano. El propio Buhari reconoció no haber cumplido con una de sus promesas al llegar a la presidencia en 2015. Acabar con la organización terrorista Boko Haram y con la inseguridad.
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La insurgencia yihadista que sufre Nigeria en la región noreste del país desde 2009 y que ya ha causado más de 40.000 muertos—, así como la actuación de bandas criminales y la dura represión policial de las protestas. Como las que tuvieron lugar en octubre pasado en Lagos, han hecho que cristalizara la ira de una parte de la población nigeriana que le reprocha a Buhari su incapacidad para mejorar la seguridad y para sacar al país de la crisis económica que padece, agudizada ahora por la covid-19.


