La situación laboral de las mujeres en México continúa siendo alarmante. Según un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), 15 estados del país carecen de las condiciones necesarias para facilitar el desarrollo laboral femenino. En conjunto, estos estados representan a 16.9 millones de mujeres que están fuera del mercado laboral, de un total de 29 millones que no participan en la economía remunerada.
El IMCO destaca que la participación económica de las mujeres es vital para el crecimiento y la competitividad de la nación. Sin embargo, su inclusión enfrenta barreras que van más allá de la voluntad individual; el contexto en el que viven limita sus oportunidades. La investigación titulada “Estados #ConLupaDeGénero” revela que, de 32 estados, ninguno alcanza una calificación superior a 70 en cuanto a condiciones laborales para las mujeres. La Ciudad de México se posiciona como el estado con el mejor desempeño, obteniendo un 68.9, mientras que Oaxaca ocupa el último lugar con un escaso 26.1.
Es destacable que las mujeres no solo se encuentran fuera del mercado laboral; también realizan un trabajo no remunerado que tiene un valor económico significativo, equivaliendo al 23.9% del Producto Interno Bruto (PIB) de México. En promedio, las mujeres aportan 82,339 pesos anuales a través de labores domésticas y de cuidados, actividades que suelen ser invisibilizadas.
La investigación también pone de manifiesto que las mujeres en ciertos estados como Chiapas y Puebla enfrentan una desigualdad alarmante, dedicando significativamente más tiempo al trabajo no remunerado que los hombres. Por ejemplo, en Chiapas, las mujeres destinan un 66.2% más tiempo a estas tareas, lo que limita su capacidad para acceder a empleo formal.
Una vez que las mujeres logran ingresar al mercado laboral, se ven obligadas a enfrentar condiciones adversas que dificultan su permanencia. La informalidad laboral afecta a más del 55% de las mujeres, lo que conlleva a la falta de acceso a seguridad social. Además, las brechas salariales son persistentes; en promedio, las mujeres ganan un 13% menos que sus contrapartes masculinas. Estas condiciones las ponen en una situación vulnerable, donde deben decidir entre continuar trabajando o abandonar sus empleos para encargarse de responsabilidades familiares.
El informe sugiere que, si se mejoraran las condiciones laborales para las mujeres en estos estados rezagados, el PIB del país podría aumentar hasta un 4.9%, lo que resalta la importancia de su inclusión en la economía.
Para revertir esta tendencia negativa, el IMCO propone varias medidas, como la implementación de sistemas estatales de cuidados que permitan a las mujeres equilibrar sus responsabilidades laborales y familiares. También se necesita fomentar la corresponsabilidad en las tareas de cuidado, mediante la ampliación de los permisos de paternidad más allá de los cinco días establecidos por la ley. Adicionalmente, formalizar los emprendimientos liderados por mujeres y facilitar su acceso a créditos serían pasos clave hacia la mejora de su situación económica.
En resumen, es urgente que se implementen políticas efectivas para derribar las barreras que hoy limitan la participación laboral de las mujeres en México. Con 2025 como contexto, queda claro que el país tiene una oportunidad valiosa para cambiar el rumbo y aprovechar el potencial humano de la mitad de su población.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


