Más de setenta años después de que comenzara a filmar, el proyecto ambicioso de Orson Welles para llevar “Don Quijote” a la gran pantalla podría estar finalmente en camino de completarse, gracias a un consorcio de archiveros de cine europeos. Oja Kodar, colaboradora y compañera del cineasta estadounidense, ha dado su respaldo a una iniciativa que involucra archivos de Francia, España e Italia, junto con el museo de cine de Múnich, para producir una película coherente a partir de las 30 horas de material disperso entre estas instituciones.
El trabajo de Welles en la adaptación de la famosa novela de Miguel de Cervantes comenzó en 1957. Originalmente, iba a ser un filme para televisión respaldado por Frank Sinatra, pero el proyecto fracasó. A pesar de los contratiempos, Welles continuó desarrollando su visión hasta su muerte en 1985, grabando escenas en México, Italia y España cada vez que encontraba un patrocinador.
El equipo encargado de reconstruir la película, dirigido por Esteve Riambau, un experto en Welles y exdirector del archivo de cine catalán, enfrenta un desafío considerable. Para empezar, la Cineteca Nazionale de Roma debe digitalizar 50,000 metros de negativo, añadiéndose a otros 50,000 metros de filmaciones en 16mm y 35mm que posee España, así como los 80 minutos de material en 35mm en Francia.
Riambau ha mencionado que, aunque no cuentan con un guion completo, hay suficiente material para realizar una reconstrucción. Destacó que la mitad del material se encuentra en forma de negativo en Roma, que debe ser impreso antes de que el equipo pueda verlo. A lo largo de tres décadas, la producción se ha considerado un trabajo en progreso, y es poco probable que cada escena haya sido filmada. Sin embargo, el equipo tiene confianza en que existe un contenido suficiente para avanzar en el reconstrucción.
El enfoque será fiel a la intención original de Welles, sin inventar o añadir efectos especiales en las partes faltantes. Se prevé que sea como un mosaico donde todavía hay piezas por encontrar. Desde su publicación en 1605, la obra de Cervantes ha narrado las aventuras de Don Quijote, un noble que vive en un mundo de fantasía junto a su fiel escudero, Sancho Panza. Esta novela es considerada el primer clásico de la literatura moderna.
Cabe señalar que la película de Welles no sigue de manera fiel la narrativa de Cervantes. Algunos de los primeros momentos son leales al texto, pero hay otros que han sido “realzados”, como la escena de la sala de marionetas, que en lugar de ser un teatro, ocurre en un cine mexicano, donde el caballero ataca la pantalla para salvar a la heroína.
El material filmado es mayormente en blanco y negro, aunque hay algunas escenas rodadas a color en Andalucía. Asimismo, el audio se encuentra incompleto, aunque en las partes que se han logrado conservar, las voces de Don Quijote y Sancho Panza son interpretadas por el propio Welles.
El legado de Welles es inmenso, reconocido por obras maestras como “Citizen Kane” y “A Touch of Evil”. Para Riambau, Welles es una figura que trasciende el cine, comparándole con Michelangelo, un creador monumental. El cineasta consideraba “Don Quijote” su “bambino”, y escribió diversas versiones del guion, lo que indica su incertidumbre sobre cómo concluirlo.
Respecto a la finalización del proyecto, Riambau ha bromeado sobre el título que Welles estaba considerando: “¿cuándo vas a terminar ‘Don Quijote’?” Con optimismo, ha estimado que la reconstrucción estará lista, si todo va bien, para 2028. Este artículo fue actualizado el 30 de junio de 2026 y refleja el estado actual del cine y sus desarrollos.
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