El pasado 8 de mayo, dos hijos de Daniel Ortega y Rosario Murillo, dictaron clases inaugurales en dos universidades de Nicaragua. Rafael Ortega Murillo habló a los estudiantes del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) sobre la revolución digital y la creatividad en la economía, mientras que Juan Carlos Ortega Murillo dio su charla enfocada en la política y gobernanza en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). A simple vista, esto podría parecer algo normal, sin embargo, estas apariciones públicas se enmarcan en el contexto de una serie de medidas de censura y represión por parte del régimen de Ortega en contra de la oposición política y de los medios de comunicación independientes del país.
Desde el 2018, Nicaragua se ha sumido en una profunda crisis política y social, con represiones violentas por parte de la policía y grupos paramilitares del gobierno contra manifestantes pacíficos, periodistas y líderes de la oposición. La situación ha sido denunciada por múltiples organizaciones internacionales defensoras de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, y ha llevado al exilio a un gran número de personas que disienten con el régimen. En este contexto, la noticia de que los hijos de Ortega y Murillo sean invitados a inaugurar clases universitarias puede ser vista como una clara demostración de uso del poder y control en la educación, y a su vez una estrategia de propaganda para mantener la imagen del régimen.
En la misma línea, los expertos que denuncian que una de las medidas del gobierno de Ortega ha sido la imposición de la censura y el control de los medios de comunicación, ven esta aparición en la universidad como una nueva forma de control sobre la formación académica y cómo ésta es dirigida desde el Estado. Voces críticas al régimen sostienen que la iniciativa de que la familia entera participe en la vida política, educativa y en la vida cultural del país, busca no sólo expandir el control sobre Nicaragua, sino también desviar la atención de cuestiones más prioritarias de la vida social y política del país.
En definitiva, la situación actual en Nicaragua genera preocupación y alarma por la combinación de represión y falta de libertad, que afecta a la población en su conjunto. La participación de los hijos de Ortega y Murillo en la inauguración de clases universitarias, no es más que una muestra del control y poder que ejercen sobre Columna Digital. Desgraciadamente, situaciones como ésta, que se dan en el ámbito académico, sólo refuerzan la percepción de que el régimen es totalitario y que no respeta la libertad de pensamiento y expresión.
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