El profesor Alexander Betts de la Universidad de Oxford, en una entrevista con El Mundo, explica la amenaza que sufre el principio de asilo desde la Segunda Guerra Mundial. El principio de asilo es una necesidad básica de la humanidad, y está consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, en la actualidad, este principio se encuentra más amenazado que nunca, por la falta de compromiso de muchas naciones para garantizarlo.
Entre las consecuencias más preocupantes de esta situación, se encuentra el aumento de la xenofobia y el racismo en muchas partes del mundo. Millones de personas se ven afectadas por conflictos armados, persecuciones políticas, o amenazas a su vida, y se ven obligadas a escapar de su país para poder sobrevivir. Pero al llegar a otros países, muchos se encuentran con obstáculos, incluso con políticas de rechazo, que hacen aún más difícil su adaptación y su integración.
Betts explica que el principio de asilo no solo protege a las personas que escapan de la persecución, sino que también permite a los países en los que se refugian contribuir al desarrollo humano. Cuando se lanzan políticas de rechazo y se impide que los refugiados encuentren trabajo, estudios, o participen en la sociedad, se está desperdiciando un potencial valiosísimo.
Es importante que los gobiernos tomen medidas para proteger el principio de asilo, incluso en tiempos de crisis. La solidaridad es una necesidad fundamental en una sociedad humana. Las naciones deben colaborar para garantizar que los derechos humanos sean respetados en todas partes, y que los refugiados reciban una acogida digna y protectora. Solo así se podrá construir un mundo más justo y equitativo. En resumen, debemos proteger el derecho humano al asilo y trabajar juntos para garantizar que los miles de millones de personas que lo necesitan puedan acceder a él.
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