La Fundación Banco Santander en España ha tomado la importante decisión de devolver la Gelman Collection a México, una colección que alberga piezas clave del arte mexicano del siglo XX. Este retorno está programado para 2028, siguiendo un reciente impulso de la comunidad artística que exige mayor consideración hacia las obras culturales de origen mexicano.
La decisión se deriva de la presión ejercida mediante una carta abierta firmada por más de 200 profesionales del arte, quienes señalaron un aparente “error institucional” por parte del gobierno mexicano al permitir que parte de esta colección viajara a España. Originalmente, se pensaba que las obras estarían destinadas a un museo privado en Santander, en el norte de España, lo que generó un amplio debate sobre el destino de estas obras tan significativas.
La colección, que asciende a aproximadamente 300 obras, fue reunida entre 1941 y 1998 por Jacques y Natasha Gelman, quienes prosperaron en la industria del cine en México. La Fundación Banco Santander anunció que manejaría 160 de estas piezas, entre ellas obras de grandes artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, y José Clemente Orozco. Es notable que de las 160 obras bajo su custodia, 18 pertenecen a Kahlo, cuyas contribuciones artísticas son fundamentales en la historia cultural mexicana.
El marco legal para la conservación de estas obras es relevante, ya que varios de los artistas representados han sido declarados Monumentos Artísticos por el gobierno mexicano. Esto significa que sus obras no pueden ser exportadas permanentemente del país, aunque pueden ser prestadas para exhibiciones temporales. Esta cuestión legal añadió un nivel adicional de complejidad al debate en torno a la propiedad y manejo de la colección.
Tras el fallecimiento de Natasha Gelman, hubo confusiones sobre el futuro de esta colección, con reclamaciones de supuestos herederos complicando su legado. Recientemente, se informó que la parte de la colección destinada a España es actualmente propiedad de la familia Zambrano, una de las más acaudaladas del país. Esto subraya la importancia de la gestión y exposición de la colección, que se ha hecho en representación de los Zambrano.
La carta abierta, que ha resonado en toda la comunidad artística, hizo hincapié en que, aunque el cambio de propiedad pueda ser un asunto privado, el destino de obras protegidas por leyes de conservación debe concernir a la sociedad en su conjunto. En una entrevista reciente, la secretaria de Cultura de México, Claudia Curiel, expresó que la Gelman Collection volverá a su país en aproximadamente dos o tres años. Esta afirmación fue respaldada por la presidenta del país, Claudia Sheinbaum, quien ha enfatizado la necesidad de que estas obras permanezcan en México.
Adicionalmente, un informe de 2024 reveló que la ubicación de la colección había sido desconocida entre 2008 y 2024, hasta que 30 de las obras fueron incluidas en un catálogo de subasta de Sotheby’s, aunque esa subasta fue finalmente suspendida por el Estado mexicano. Esta situación demuestra la continua controversia y la necesidad de un diálogo claro sobre el manejo de estas vitales obras de arte.
En la actualidad, algunas de las obras de la Gelman Collection están en exhibición en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, con planes de extender la exhibición hasta julio de 2026, coincidiendo con la Copa del Mundo que se celebrará en el país.
Este proceso de reintegración no solo es un paso hacia la recuperación del patrimonio cultural mexicano, sino que también subraya la relevancia de la cooperación entre instituciones culturales para asegurar que el arte y la historia permanezcan accesibles para las futuras generaciones. La promesa de devolver la Gelman Collection es un hito en la búsqueda por reconocer y respetar la riqueza cultural de México.
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