La viruela del mono o viruela símica, es una enfermedad rara, provocada por un virus transmitido de los animales a las personas y con una letalidad muy variable; según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cifra de mortalidad es entre el 1% y el 10%.
El primer gran brote fuera de África se detectó en el año 2003 en Estados Unidos, pero en la actualidad ya hay casos en Reino Unido, Portugal y también en España.
Pero, ¿cómo es esa transmisión?
El director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, reconoce que “todavía hay muchas cuestiones que se deben investigar”. “La población tiene un referente que es la pandemia de la covid, eso es inevitable. Pero si la pregunta es si la infección por viruela de mono va a evolucionar de un modo similar al coronavirus, la respuesta es no, precisamente por las características del tipo de transmisión”, apunta el experto.
“Sabemos que en una habitación cerrada existen posibilidades de contagio si hay una persona con covid debido a los aerosoles. Con la viruela del mono no es así. Con esta enfermedad la transmisión genuina es claramente por contacto estrecho y directo entre una persona contagiada y una sana a través de fluidos corporales como la sangre -a través de una herida-, la saliva y las heces. Aunque también puede ser por vías respiratorias, pero en menor medida”, explica Juan José Badiola.
Tres aspectos para entender la transmisión de la viruela del mono
Según el epidemiólogo Nacho de Blas, cuando hablamos de transmisión hay que centrarse en tres aspectos: por dónde sale el virus en una persona infectada, qué puede contaminar y por dónde puede entrar”.
“El hombre y el mono somos hospedadores accidentales de una enfermedad que, a pesar de su nombre, proviene de roedores africanos, aunque se descubrió en simios. Si uno de estos animales te muerde o te araña te puedes infectar. Una vez contagiado, la transmisión entre humanos es relativamente sencilla a través de pequeñas gotas de saliva o de las costras o erupciones que se forman en determinadas partes del cuerpo y que contienen mucha concentración de virus”, explica Nacho de Blas.
“Ese material infectante puede entrar en una persona sana a través de cualquier herida, por muy pequeña que sea, por mucosas orales, vaginales y anales y también por vía respiratoria. Por lo tanto, es posible que el contagio se dé en un acto sexual, independientemente de si es homosexual o heterosexual”, insiste el epidemiólogo, aludiendo a las informaciones que apuntan al contagio exclusivo, de momento, entre varones.
“La ropa, toallas y sábanas también pueden ser infectantes”, dice Nacho de Blas, quien alude a otros factores de riesgo que también pueden influir en una mayor posibilidad de contraer el virus de la enfermedad. “Las personas inmunodeprimidas o quienes no están vacunados de viruela tienen mayor riesgo. En nuestro país se dejó de inocular en los años 80, por eso el perfil de los infectados, hasta el momento, es de una persona joven”, concluye el epidemiólogo.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


