A pesar de las incertidumbres económicas que han afectado a México en los últimos años, el país no ha visto una contracción en el consumo de la misma magnitud que en 2020, cuando la pandemia golpeó con fuerza, o en 2009. Sin embargo, las tendencias actuales indican una clara migración defensiva del gasto, según Raquel Jiménez, Directora de Customer Success en NielsenIQ.
Las cifras revelan que las ventas en pesos están desacelerándose, aunque el volumen de compras se mantiene estable. El comportamiento del consumidor ha cambiado notablemente; ahora, muchos se consideran “cazaofertas”, explorando una variedad de canales de venta, desde las tiendas de barrio hasta los grandes almacenes, así como múltiples opciones digitales. Destacan los high discounters, como tiendas BBB, El Zorro, Waldo’s y Neto, que han aumentado significativamente su presencia en el mercado e incluso han abierto sucursales en zonas como Polanco. Este tipo de establecimiento ha logrado una lealtad notable entre los consumidores, con más del 80% de quienes prueban a comprar en ellos continuando en este canal.
Durante el webinar “México: Oportunidades en un contexto de incertidumbre”, Jiménez destacó la tendencia hacia un consumidor mexicano cada vez más omnicanal, buscando los mejores precios a través de diversas plataformas de compra. En este sentido, el canal tradicional ha recobrado importancia, representando el 35% del gasto total. En contraposición, las grandes cadenas de autoservicio están perdiendo terreno.
Con un “bolsillo estresado”, los consumidores están cambiando de marcas y establecimientos para optimizar su gasto. Las categorías más afectadas por esta búsqueda de ahorro incluyen aceites comestibles, papel higiénico, leche evaporada y cerveza. En comparación con periodos de crisis anteriores, la elasticidad del mercado ha incrementado significativamente; hoy, hasta el 68% de las categorías son sensibles al cambio de precio, lo que indica que los consumidores están dispuestos a sacrificar calidad por economía.
Además, ante el aumento de precios, los compradores tienden a ajustar las cantidades de sus compras, optar por marcas más económicas y explorar otros canales de distribución. Este cambio se traduce en una mayor receptividad hacia las promociones en productos donde inicialmente estaban dispuestos a comprometer la calidad.
Por último, la cultura refresquera del país sigue manifestándose, con un crecimiento continuo en las compras de bebidas no alcohólicas, lo que refleja una adaptación del consumidor en un contexto de ajuste económico. La información presentada aquí corresponde a la fecha de publicación original (2025-05-22 23:55:00) y refleja un panorama que puede evolucionar rápidamente.
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