El desarrollo del transporte ferroviario en México avanza con un nuevo impulso, tras la reciente adjudicación de un contrato por 3,411.8 millones de pesos para la construcción de un tramo clave del tren de pasajeros Querétaro-Irapuato. El consorcio formado por COMSA, COMSA Infraestructuras, Regiomontana de Construcción y Servicios (Recsa) y Vise se alzó como el ganador en una licitación pública internacional, superando a otros cinco grupos interesados.
La obra, que comprende 1.2 kilómetros del tramo 3 y cinco estaciones estratégicas, comenzará el próximo viernes, con un plazo de ejecución estipulado de 879 días naturales. Esta decisión se tomó después de que el consorcio presentara la propuesta más competitiva, tanto en costo como en cumplimiento de los requisitos legales, técnicos y económicos establecidos por la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI), que ahora sustituye a la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF).
Cabe destacar que el anuncio del fallo, originalmente previsto para el 12 de enero, se retrasó tres veces debido a la creación de la ATTRAPI. En el acta de fallo, fechada el 12 de febrero, se menciona que el documento fue emitido por el director general de la ATTRAPI, aunque su firma no aparece, lo que ha generado cierta curiosidad.
Las estaciones a diseñar por este consorcio estarán ubicadas en Apaseo El Grande, Celaya, Cortázar, Salamanca e Irapuato, siguiendo un diseño arquitectónico elaborado por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). El consorcio se enfrenta al reto de elaborar el proyecto ejecutivo definitivo y ejecutar las obras necesarias. Lo novedoso de este enfoque es que la construcción se realizará bajo un esquema de gestión continua (fast track), permitiendo que las obras comiencen con la validación de cada etapa del proyecto, sin esperar a la culminación del proyecto completo.
Este impulso en la infraestructura ferroviaria es parte de la estrategia del gobierno federal para establecer una conexión eficiente y segura entre Querétaro y Guanajuato, mediante un sistema de transporte competitivo. Este desarrollo no solo facilitará el desplazamiento, sino que también ofrecerá una intermodalidad con otros sistemas de transporte masivo, contribuyendo así a la reducción de costos de viaje para los usuarios.
A medida que se inicia este ambicioso proyecto, la expectativa es alta: no solo por la mejora en la conectividad regional, sino también por los beneficios económicos y la potencial transformación en la movilidad urbana. La construcción de este tramo ferroviario se convierte, sin duda, en un hito en el camino hacia un transporte público más eficaz en México.
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