El impacto económico de la violencia en México ha experimentado un notable descenso en 2025, alcanzando su mayor reducción anual desde que se lleva registro en el Índice de Paz México (IPM). Sin embargo, a pesar de esta disminución, el costo total se mantiene un 19% por encima de los niveles reportados en 2015, reflejando un panorama complejo en el que los avances son difíciles de sostener.
Según el informe del Institute for Economics & Peace, el costo económico de la violencia el pasado año se elevó a cuatro billones de pesos, equivalentes a 220,000 millones de dólares, un monto que representa aproximadamente el 11% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. En términos concretos, la reducción observada en 2025 se tradujo en una disminución del 11.4%, lo que significa un recorte de 514,000 millones de pesos respecto al año anterior. Este descenso no solo es significativo en número absoluto, sino que también se presenta como el mayor descenso porcentual en la historia del IPM.
Este avance se atribuye, en gran medida, a una caída en la tasa de homicidios, que se redujo en 22.7% entre 2024 y 2025, equivalente a cerca de 7,000 muertes menos en un solo año. Asimismo, los costos asociados a homicidios se redujeron en 382,000 millones de pesos, con una caída del 22.1%. Adicionalmente, el gasto en fuerzas militares y seguridad nacional disminuyó en 89,000 millones de pesos, después de haber alcanzado niveles históricos.
No obstante, es crucial destacar que los delitos con violencia, como robo, asalto y violencia sexual, se convirtieron en el componente más costoso del modelo, representando un impacto de 1.4 billones de pesos, un 35.5% del total. Los homicidios, aunque disminuidos, continúan representando un 33.7% del impacto económico.
Aunque la paz ha mostrado signo de mejora, ciertos indicadores permanecen preocupantes. Los costos de protección, incluyendo gastos en seguridad privada, se mantienen un 7.6% por encima de los niveles de 2015, evidenciando que el miedo y la percepción de inseguridad aún afectan a la población. Si se distribuyera el costo total de la violencia entre la población, cada mexicano cargaría con un promedio de 30,036 pesos, casi el doble del salario mensual promedio.
En el ámbito territorial, Guerrero y Morelos han sido los estados más afectados, donde la violencia ha representado el 33.8% de sus respectivos PIB. En contraste, Campeche, Coahuila y la Ciudad de México fueron las entidades menos impactadas, con costos que no superan el 5% de su PIB. Sin embargo, en términos per cápita, Colima lidera con un costo de 70,123 pesos por habitante, mientras que Yucatán presenta el menor impacto, con 10,785 pesos.
Por otro lado, la población penitenciaria ha aumentado en más de 20,000 personas, alcanzando un total de más de 256,000 incarceraciones, lo que subraya la complejidad del entorno de seguridad en el país. En términos de pérdidas económicas, el Estado de México, Guanajuato, Jalisco y la Ciudad de México encabezaron la lista.
El informe también menciona que mientras el costo económico de la violencia ha aumentado en la última década, el gasto gubernamental en seguridad pública y justicia ha disminuido, con una caída del 31.8% en seguridad pública y del 8.4% en justicia entre 2015 y 2025. México destina apenas el 0.5% de su PIB a estos rubros, muy por debajo del promedio de países de la OCDE.
A pesar de la significativa reducción reciente en el impacto de la violencia, el futuro de la paz en México se presenta incierto. La estrategia federal de seguridad, impulsada por la actual administración, busca fortalecer la Guardia Nacional, pero los desafíos son considerables y se requiere un enfoque sostenido para lograr resultados duraderos.
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