La accesibilidad en los museos ha tomado un nuevo rumbo gracias a figuras como Lorena Bradford, quien, tras una trayectoria educativa en el arte, se convirtió en la primera directora de Programas de Accesibilidad en la National Gallery of Art (NGA) en Washington, DC. Con un doctorado en grabado del siglo XVII y una pasión por la historia del arte, Bradford empezó su carrera como educadora en 2008 y fue en 2010 cuando, al asistir a la primera Conferencia de Intercambio de Liderazgo en Artes y Discapacidad, comenzó a explorar la intersección entre el arte y la accesibilidad.
La trayectoria de Bradford la llevó a cuestionar la premisa de que el habla es sinónimo de participación. Al observar un creciente número de niños autistas visitando los museos, supo que era crucial crear programas adaptados a las necesidades de estudiantes y adultos con discapacidades. De este modo, asumió una responsabilidad singular en el NGA, donde su enfoque se centró en diseñar experiencias significativas más allá de las simples adecuaciones requeridas por la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA).
Durante su tiempo en el NGA, Bradford inició diversas iniciativas innovadoras. Una de las más destacadas fue la implementación de visitas guiadas mensuales en lenguaje de signos americano, dirigidas por guías sordos, junto con un programa para personas con pérdida de memoria y sus cuidadores, denominado “Just Us”, entre 2017 y 2024. Otro proyecto crucial fue el Short Description Project, que buscó ofrecer descripciones escritas detalladas de las obras de arte para que cualquier persona, independientemente de sus capacidades, pudiera acceder a la información en línea sin barreras.
A pesar de estos logros, el panorama se tornó complicado con la llegada de la administración de Trump, que impactó negativamente las iniciativas sobre diversidad, equidad, inclusión y accesibilidad en múltiples museos. En un cambio de circunstancias, Bradford redujo su carga horaria en su trabajo en el NGA mientras enfrentaba un tratamiento de cáncer, finalmente dejando su puesto en julio de 2022.
No obstante, su compromiso por la accesibilidad y el arte persiste. En la actualidad, trabaja como describidora de audio en el Kennedy Center, produce descripciones de imágenes y textos alternativos para una plataforma de accesibilidad y se desempeña como docente de historia del arte en una universidad comunitaria. Además, coordina el contenido para las conferencias de LEAD.
Bradford considera que aún existe un amplio camino por recorrer en la educación y formación dedicada a la accesibilidad cultural. Aspira a un futuro donde estas disciplinas sean formalizadas y acreditadas, garantizando que el arte, un lenguaje universal, sea accesible para todos. “No es necesario hablar un idioma diferente para apreciar una pintura de otro país o escuchar una pieza musical”, reflexiona, reafirmando su convicción en que la accesibilidad es un derecho fundamental en el mundo del arte.
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